6 días en Islandia

El reloj marcaba las 7 de la tarde y, como buen local, ya había cenado. Era sábado y pregunté por sitios para ir a tomar una cerveza y ver dónde me llevaba la noche. Para mi sorpresa me indicaron que, hasta medianoche estos hermanos de Björk no se disponían a salir para romperse el hígado. Welcome to Iceland.
Islandia es sin duda un país espectacular. Más allá del topicazo de “tierra de hielo y fuego”, esta pequeña piedra de lava en el extremo noroccidental de Europa puede presumir de contar con la población más fiestera de entre los países escandinavos, por lo que, aparte de paisajes de otro planeta y experiencias extremas, podrás disfrutar de las noches más animadas de todo el círculo polar Ártico.
Islandia bien merece dos semanas para recorrerla entera. Pero si no dispones de ese tiempo, te propongo un plan para que en seis días te lleves una visión completa del país.

Día 1. Reikiavik

Catedral de Hallgrimskirkja

La capital más septentrional de Europa no deja de ser un pequeño y bucólico pueblecito de 120.000 habitantes. Si cuentas con una semana, es la mejor base de operaciones para conocer la parte occidental de la isla.
La ciudad se puede visitar en un día. Pero, para que vayas con tranquilidad, puedes dedicarle dos y no tendrás la sensación de que has perdido el tiempo, en absoluto. El centro histórico se recorre fácilmente y tiene un aire vibrante. El puerto viejo, la residencia del primer ministro o el parlamento, son pequeños lugares para tomarle el pulso a la ciudad. Fuera del centro -que en Reikiavik no son más de cinco minutos andando- no te pierdas: la catedral de Hallgrímsirkja, que domina la ciudad con su asovietizado estilo brutalista, la original estatua de El viajero del sol y el centro cultural Harpa, abierto en 2011 y símbolo de la nueva Islandia.
Reikiavik cuenta con la vida nocturna más animada del norte de Europa. ¿La mejor opción para descubrirla? Pregunta a los locales por los mejores bares y discotecas. Infórmate de las happy hours y averigua las opciones más económicas, porque salir por Reikiavik no es precisamente barato. Eso sí, prepárate para no volver a casa hasta bien entrada la madrugada.

Día 2. Reikiavik (y 2)

Niña juega en el parque de Reykjavíkrutjörn

Tanto si se te va la mano con las cervezas la noche anterior, como si no, Reikiavik es la mejor ciudad para echar un día relajado. Laugavegur, su gran vía particular, es un lugar perfecto para un primer paseo, un reconfortante desayuno y punto de partida para ver el resto de la ciudad. Mi recomendación es que hagas coincidir este día con el domingo, así podrás darte una vuelta por el mercadillo de Kolaportið, cercano a la zona del puerto. Podrás probar el delicioso hákarl, o tiburón podrido, y cómprarte un jersey de tipo islandés para ser el más hipster de tu localidad. El día se puede completar con un paseo por el lago urbano de Reykjavíkrutjörn o al museo nacional de Islandia. Los distintos grafitis que decoran algunos rincones de las calles de Reikiavik nos deja intuir que la ciudad cuenta con una importante comunidad artística urbana.

Día 3. Círculo dorado (Golden circle)

Cascada de Gullfos

Alquílate un coche y prepárate para la aventura. No es una sugerencia, es casi una obligación. Te dará libertad para visitar la isla a tu ritmo y es mucho más económico. La primera escapada, un must de Islandia, es el Círculo dorado. A menos de una hora de Reikiavik, esta ruta circular acoge las estampas más típicas de la isla. Puedes organizar tu ruta en base a cuatro puntos: Þingvellir, o Thingvellir, sede del primer parlamento islandés en el siglo X y lugar donde se encuentran -o separan- las placas norteamericana y eurasiática; Geysir, el géiser más famoso del mundo y su hermano -más pequeño pero mucho más activo- Strokkur. Este géiser dispara cada 4-5 minutos, por lo que tienes un cien por cien de posibilidades de disfrutar del espectáculo. Observarás también como cientos de turistas pierden la movilidad de sus bocas, manteniendo la sonrisa ad infinitum esperando a tomarse su foto con el chorrazo; Gullfoss, o cascada dorada, las cascadas son sin duda, protagonistas por todo el oeste de Islandia, y con razón. La sensación de inmensidad es maravillosa y la de Gullfoss, créeme, no decepciona. Por último, vuelve a Reikiavik por otra ruta y visita el crater de Kerið. Totalmente fuera del circuito turístico, sus aguas turquesas son una delicia visual.

Día 4. Península de Snæfellsnes

Faro de Stykissholmur

La “nariz de Islandia” es perfecta para conocer en profundidad y en pocos kilómetros lo que es Islandia. A 171 kilómetros al norte de Reikiavik,el pequeño pueblo portuario de Stykkishólmur, con su faro, su estrambótica iglesia y Helgafell, su montaña de los tres deseos, es el punto ideal de partida para descubrir la península en la que, según Julio Verne, se encuentra el volcán que te llevará al centro de la Tierra.
Una visita no muy conocida, pero que merece la pena sin duda alguna, es el museo Bjarnarhöfn: el museo del tiburón podrido. Podrás llegar a él siguiendo la carretera 54, dirección a Grundarfjörður. Debes desviarte por un pequeño camino -invisible en invierno- siguiendo las indicaciones al museo. Una vez que llegues a él, no sabrás dónde estás. No parece un museo ni por asomo. Pensarás que estás en una granja. Y en efecto el museo en sí es una granja donde han preparado durante siglos esa delicatessen islandesa que es el tiburón podrido, o hákarl. Un señor acudirá a tu encuentro, con -la verdad- pocas ganas de explicarte, pero podrás probar con tus propias papilas gustativas este plato típico. ¿Qué me pareció? Tras haber oído que era lo más asqueroso del mundo, la verdad, no me disgustó del todo. La sensación que me produjo en la boca fue similar a la del jengibre de los restaurantes japoneses.
Desgraciadamente, una tormenta de nieve y vientos de 120 kilómetros por hora cortó todas las carreteras de la zona y me obligó a volver a Stykkishólmur donde hube de refugiarme durante el resto del día. De tal manera, no pude continuar con mi viaje planeado que incluía los siguientes puntos: Kirkjufell, Snæfellsnesjökul y Arnarstapi.

Día 5. El suroeste de Islandia

Playa Negra de Reynisja

La costa suroccidental de Islandia fue conocida en el mundo entero gracias a nuestro amigo Eyjafjallalajökul. Este volcán de nombre impronunciable paralizó el espacio aéreo europeo durante su masiva erupción en 2010. Es precisamente la incansable actividad volcánica de la zona lo que ha provocado que se aquí donde se encuentren los paisajes más impactantes de toda Islandia. La cascada más impresionante de Islandia, Skogafoss, se localiza en este sector de la isla. No dejes de subir la escalinata para obtener la mejor vista del lugar y contemplar el arco iris que genera esta caída de agua. Otro lugar que no te dejará indiferente es la playa negra de Reynisfjar. La arena negra y las estructuras basálticas de la zona componen sin duda una de las imágenes de Islandia que recordarás durante años.

Pero si hay algo que merezca la pena experimentar en el suroeste de Islandia -y que es aplicable a la isla entera-, es la escalada al glaciar de Sólheimajökull. Mi recomendación es que reserves de antemano una excursión que incluya este lugar. Te proveerán del equipamiento necesario y podrás acceder a lo que es el glaciar en sí. No es económico, pero es un lugar peligroso en el que adentrarse sin un guía. No se trata de ir caminando por un valle, se trata de caminar sobre resbaladizo hielo que puede esconder peligros para el inexperto ojo de un español. Te garantizo, no obstante, que escalar un glaciar es una sensación que no se olvida fácilmente.

Día 6. Blue Lagoon

Blue Lagoon Islandia

Tras cinco días intensos recorriendo la isla, nada mejor que un baño relajante en la Laguna Azul (Blue Lagoon en inglés, Bláa lónið en islandés). Es lo más turístico que hay en Islandia. Lo sé. Pero es el broche perfecto para un intenso viaje por el país. El contraste entre el aire frío y las cálidas aguas ricas en sílice harán que te vayas con el mejor de los sabores. Si puedes, tienes ganas y te quedan coronas en la tarjeta, no dejes de disfrutar de un masaje flotando en el agua. Además, la Blue Lagoon está muy cercana al aeropuerto internacional de Keflavík, por lo que puedes perfectamente dejar la visita para tus últimas horas en Islandia. Desde aquí vas, dejas el coche en el aeropuerto y vuelas para casa. Así de fácil. Una recomendación: reserva por internet. Es la atracción más concurrida de Islandia, y puedes quedarte sin ticket.

Datos prácticos:

Géiser de Strokkur

Dónde alojarse:

Reykjavik 101, es el distrito central de la capital. Si vas a alquilar un coche, lo mejor es que busques alojamiento cerca de la Hallgrímsirkja ya que estás a una distancia caminable de todo el centro de Reikiavik y podrás aparcar en la calle cómodamente sin pagar.

Alquiler de coche:

-Yo lo alquilé con Sixt, que tiene oficina en Reikiavik y en el aeropuerto de Keflavík, pero existen otras muchas opciones. Si vas a salirte de los caminos asfaltados, alquila un todo terreno.

Excursiones:

-Para la excursión por el suroeste islandés, reservé con Arctic Adventures. Te llevan a todos los lugares nombrados en el suroeste y te recogen en tu alojamiento.

¿Una experiencia para recordar toda la vida?

Caminar sobre un glaciar.
 Sólheimajökul

¿Una razón por la que volvería?

Para ver la aurora boreal.
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3 comentarios sobre “6 días en Islandia

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