TOP 10: ¿Qué hacer y qué visitar en Copenhague?

Una visita a Copenhague conlleva siempre algo de especial. Y ese “algo de especial” comienza desde el mismo momento en el que te bajas del avión. Sí, la sensación al aterrizar en el coqueto aeropuerto de la capital de Dinamarca es completamente distinta al de resto de ciudades europeas. Más o menos modernos, más o menos visuales, los puertos aéreos transmiten una sensación algo fría. El de Copenhague no. El funcionalismo nórdico, esbozado en esta terminal aeroportuaria por el arquitecto Vilhelm Lauritzen, te da la bienvenida al Norte con una cálida luz casi irónica, teniendo en cuenta la latitud a la que nos encontramos.

Visto lo visto, se puede decir que Copenhague cuida bien de su estética e imagen. Pero -ya lo dicen- la imagen no es todo lo que cuenta. Y Copenhague se aplica también el dicho. La capital danesa cuida y mima al visitante ofreciéndole una visita difícil de olvidar.

¿Y si salimos del aeropuerto? Pues adelante: no dejes de leer este top 10 sobre qué ver y qué hacer en tu visita a CopenhagueGod fornøjelse!

1. Tomar el pulso a la ciudad en Nyhavn

nyhavn copenhagen

Nada más placentero para llevarse la primera impresión de Copenhague que pasear por la ribera de su canal más famoso: Nyhavn. Sus características casitas de colores conforman el icono más representativo de la ciudad. Si exceptuamos, claro está, la archiconocida Sirenita. Transitada de sol a sol, esta concurrida área nos da una pequeña idea del colorido del país nórdico. Aquí te percatarás también de lo simpático de sus gentes y de lo agradable que son con los visitantes. Por otro lado, también comprobarás lo prohibitivo que los restaurantes kobmendenses pueden llegar a ser. Si te quieres dar un homenaje, este es tu sitio. Si no vas muy sobrado de dinero, mejor aléjate de la zona.

2. Disfrutar de un smørrebrød en un restaurante local

smoerrebroed.jpg

Una buena manera de saborear lo mejor de la cocina danesa sin salir arruinado del restaurante es probar los smørrebrød. Este platillo, típico de los mediodías nórdicos, se traduce literalmente como pan con manteca y se compone de rebanadas de pan de cereales -centeno principalmente- con rica mantequilla danesa y diversos acompañamientos fríos como ensaladilla, pescado rebozado o gambas. Lo más recomendable es pedir un surtido para poder degustar las distintas variedades.

3. Darse un pequeño paseo en barco por los canales de la ciudad

barco copenhagen

El nombre de Copenhague proviene del danés antiguo y viene a significar muelle de los mercaderes. Esta etimología nos puede dar una idea de la estrecha relación que la ciudad tiene con el mar. Un mar que se adentra por el entramado urbano por medio de una red de canales que le confieren a Copenhague ese aire portuario tan especial. Una buena manera de comprender y disfrutar de esta simbiosis es tomar uno de los tours guiados en barca a través de los canales. Hay gran variedad de oferta por lo que podrás elegir sin problema la hora, hay algunos que incluso tienen la opción de hacer la ruta en español.

4. Admirar la arquitectura contemporánea danesa

opera copenhagen

Es precisamente en esos canales donde podemos admirar también las grandes obras de la arquitectura de los siglos XX y XXI en Dinamarca. Majestuosos ante las aguas confrontadas del mar del Norte y el mar Báltico se yerguen la Ópera Real de Copenhague, obra de Henning Larsen, y el Real Teatro Danés, también conocido como Skuespilhuset, de los arquitectos de Lundgaard & Tranberg. Ambas obras -de 2005 y 2004- respectivamente muestran al viajero la cara más vanguardista de una capital ya vanguardista de por si, pero quizá no tan conocida. La luz reflejada en los cristales de estos magníficos edificios sobre la traza de los barcos cruzando los canales es una estampa difícil de olvidar.

5. Acercarse a ver la Sirenita y repetir eso de: “Pues me la imaginaba más grande”

sirenita copenhague

Clásico entre los clásicos. Antes de una visita a Copenhague siempre te encontrarás con aquel que ya ha visitado la ciudad y que sin duda lo que más le decepcionó fue la Sirenita ya que “se la esperaba más grande”. No hay nada más definitorio en la sensación que un monumento produce al turista que la comparación entre la expectativa y la realidad. Nos imaginamos lo que vamos a visitar de una manera y lo que nos imaginamos es otra cosa distinta y -a veces- nos lleva a la decepción. Curiosamente, tras múltiples y repetidas ocasiones en las que me habían comentado lo pequeña que era la Sirenita, cuando me enfrenté a ella… no me pareció tan pequeña. Y claro, la razón está en que me la imaginaba enana. Un chanquete con torso de mujer. Es pequeña, sí, pero no tanto. Quién sabe, quizá cuando la visites sí te parezca pequeñísima ya que tras leer este artículo, te la estabas imaginando más grande. Misterios de la narrativa turística.

6. Hacerse el hípster por Skindergade

kaabers copenhagen

Copenhague es hípster de por sí. Sus calles están a rebosar de barbudos -en este caso rubios o pelirrojos- con bicis y de chicas vestidas de ropa vintage a la última. Con todo lo irónico que puede llegar a ser eso. Una de las zonas más características de la ciudad es Skindergade. En ella puedes encontrar bonitos bistros con terrazas, estudios de tatuaje o la típica Kaabers Antikvariat, una de las librerías con más solera de la capital danesa. Una de las razones por las cuales esta zona derrocha juventud por los cuatro costados se encuentra en la cercanía de la Universidad de Copenhague, la cual tiene su sede precisamente en este barrio.

7. …y el hippy reivindicativo en Christiania

christiania copenhagen

Considerado por algunos geopolíticos como una micronación, Christiania es el corazón hippy y libertario de Dinamarca. Su nombre oficial es Ciudad Libre de Christiania y cuenta incluso con su propia bandera. Se trata de un barrio autogestionado bajo la forma de anarquía y en el que las autoridades municipales tienen poco poder de facto. En ella hay dos reglas que deberás obedecer como turista “extranjero”: prohibido correr y prohibido hacer fotos. Es importante que las sigas porque puedes quedarte sin cámara o sin móvil si eres pillado desacatando la segunda de las reglas.

El lugar es sinceramente impresionante: murales gigantes, música en cada esquina y un más que constante olor a porro, son tres constantes dentro del barrio. Puedes comprarte tus souvenirs de la zona y diversos carteles te invitan a que “Buy local. Buy in Christiania”. Su sentimiento de independencia está tan marcado que al abandonar el recinto, un cartel te indica “You are now entering the European Union”. Casi nada.

8. Experimentar el vértigo de subir a la torre del Salvador

our saviour tower copenhagen

No muy lejos de la alocada Christiania se encuentra la iglesia del Salvador cuya torre es, junto con la Rundtur o torre redonda, una de las principales atracciones para ver la ciudad desde las alturas. Lo más característico de la ascensión es el chapitel en forma de espiral que conforma la parte superior del campanario. El último tramo de subida lo conforma una escalera de caracol en la que escalón a escalón (y son nada más y nada menos que 150), se va sintiendo cada vez más la estrechez del pináculo. Pero la culminación de la cima merece la pena. De hecho, y según la página web de turismo de Copenhague, los ciudadanos de la capital votaron estas vistas como las mejores de toda la ciudad.

9. Cruzar el mar por arriba y por debajo

oresund bridge denmark
Foto: Wikipedia

Si bien, para disfrutar de esta experiencia es necesario salir de la ciudad, la experiencia de atravesar la lengua de mar que separa Dinamarca de Suecia es -hasta la fecha- única en el mundo. El puente de Øresund es una colosal obra de ingeniería que atraviesa el estrecho del mismo nombre combinando trayectos por encima del agua y otros en túnel por debajo de la misma. Casi ocho kilómetros de distancia que unen dos países y dos ciudades, la capital danesa con la vecina Malmö, en territorio sueco. El trayecto se puede cubrir en automóvil o en tren. Si optas por la segunda opción, puedes acercarte a la estación central de Copenhague y en un recorrido de poco más de una hora te plantarás al otro lado del estrecho. Además, la estación de llegada en Malmö está bastante céntrica por lo que podrás aprovechar y visitar la ciudad sueca.

10. Terminar con un cafecito para entrar en calor

Dependiendo de la época del año, el clima de Copenhague puede resultar algo inapetecible para ir andando o en bicicleta de monumento a monumento. Lo mejor: pararse a tomar un café o un chocolate para entrar en calor. Los camareros de los bares, restaurantes y cafeterías de Dinamarca son en general muy simpáticos y una sonrisa será siempre su principal saludo. Por el idioma no te preocupes: aquí todo el mundo sabe inglés, no tendrás que lidiar con la lengua escandinava. ¿Mi recomendación? En la larga caminata entre el centro de la ciudad y el parque donde se encuentra la Sirenita, puedes parar y tomarte un algo en The Union Kitchen. El ambiente era encantador y el servicio de lo mejor. Una buena parada para tomar fuerzas y continuar tu camino.

¿Me dejo algo?

¿Tienes dudas sobre tu visita a Copenhague? ¡Pregúntame en los comentarios!

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