Qué ver y hacer en Tokio durante un viaje de trabajo

Catorce millones de habitantes en la ciudad, 35 en el área metropolitana; luces, flashes, millones de cosas para ver y hacer, y tú… tú trabajando. Esta era mi situación hace poco menos de un mes, durante la última feria de turismo de Japón JATA 2016. Una semana entera de visitas comerciales a touroperadores, atender stand, preparar presentaciones, taxi y mucho metro.

El principal problema de disfrutar de Tokio con una jornada laboral que se adentra hasta las 18.00 horas la mayoría de los días es que casi todas de las atracciones de la capital nipona cierran a partir de las 4 o 5 de la tarde. Esto hace que conocer a fondo la ciudad sea una tarea difícil. Pero no todo está perdido, Tokio tiene mucho que ofrecer para que puedas disfrutar de tu tiempo libre en Japón aunque te pases la mayor parte del día dando el callo.

A continuación te doy siete ideas para que después de trabajar, saques el máximo provecho a tu estancia en Tokio. Konnichiwa!

1. Deslumbrarse con las luces de Shinjuku

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Shinjuku es el lugar donde exclamar: “¡Esto es Tokio!”. Rascacielos de vértigo llenos de luces de colores que podrían desencadenar un ataque de epilepsia al más tranquilo de los cerebros. Es salir del metro y no saber donde mirar. Este barrio (o más bien ciudad) tokiota es el hogar de bares, restaurantes, discotecas y otros lugares de dudosa reputación. También puedes acercarte a uno de los afamados “restaurantes robot” en los que máquinas humanoides atienden tu mesa al más puro estilo cutre-futurista. Eso sí, para comer en uno has de reservar con meses de antelación.

Estaciones de metro: Shinjuku (Líneas Marunochi, Shinjuku, Oedo), Shinuku-gyonmaen (línea Marunochi), Shinjuku-sanchome (líneas Marunochi, Shinjuku, Fukutoshin). También se puede llegar con los ferrocarriles JR hasta Shinjuku Station.

2. Perderse por los callejones de Golden Gai

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El barrio de Golden Gai se encuentra a poca distancia de Shinjuku, pero es como entrar en otra ciudad completamente distinta. Esto es un sentimiento al que te acostumbrarás poco a poco en la megalópolis asiática. Este barrio de pequeñas y estrechas callejuelas es el único reducto que queda del Tokio de preguerra: un entramado de tabernillas y angostas tascas en las que sentarte codo con codo -literalmente- con los tokiotas más tradicionales. Tienes que andar con ojo y elegir bien en el bar en el que entrar, ya que algunos no ocultan su condición de “Japanese only” con carteles escritos a mano en sus puertas. Sí, la moderna Japón cuenta también con sus prejuicios.

Estaciones de metro: Shinjuku-sanchome (líneas Marunochi, Shinjuku, Fukutoshin).

3. Hipnotizarse con el paso de Shibuya

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Dicen que es el cruce peatonal más concurrido del mundo. Y parece que no mienten. Se trata de una combinación de cinco pasos de cebra entrecruzados que, al ponerse el semáforo en verde para los viandantes, verdaderas mareas humanas atraviesan según el destino que más les convenga. Puedes ponerte a atravesarlo (seguramente lo hagas) o puedes observarlo desde un punto privilegiado desde el Starbucks que se encuentra en uno de sus laterales.

Pero Shibuya es más que su cruce. Cuentas en este conocido barrio con: centros comerciales donde observar los looks más llamativos de todo Japón, mercados de comida para saborear las delicatessen japonesas de temporada, tiendas de electrónica y multitud de restaurantes de sushi haciendo de esta zona el destino ideal para los apasionados de estas bolitas de arroz (entre los que me encuentro).

Estaciones de metro: Shibuya (líneas Hanzomon, Fukutoshin, Ginza). También se puede llegar con los ferrocarriles JR hasta Shibuya Station.

4. Sentirse pobre y admirar la arquitectura por Ginza

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Nueva York tiene la Quinta Avenida, París los Campos Elíseos y Tokio tiene Ginza. Una colosal avenida de rascacielos repleta de flagship stores de las primeras marcas a nivel mundial: Chanel, Tiffany’s, Bulgari, Zara, H&M, Apple. Cada uno de los edificios es una joya arquitectónica: todos son diferentes pero todos guardan una elegante consonancia. Algunas de las tiendas cuentan también con sus jardines verticales, muy populares por Japón. Dos de mis edificios favoritos de la zona son el de la cerveza Sapporo y el Wako. Este último data de 1932 y es uno de los pocos edificios que quedaron en pie en la zona tras la Segunda Guerra Mundial.

Estaciones de metro: Ginza (líneas Ginza, Marunochi, Hibiya) y Ginza-itchome (línea Yurakucho).

5. Darse un capricho culinario por Akasaka

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Prácticamente cualquier sitio que ofrezca comida en Japón puede asegurarte un alto nivel de satisfacción. Desde los snacks del 7 Eleven hasta el más refinado de los restaurantes. No obstante, para probar las delicias de la cocina japonesa, nada como acercarse al barrio de Akasaka-Minato. En estas manzanas, que se encuentran a poca distancia del distrito de las embajadas, podrás disfrutar de toda una gran variedad de restaurantes para darte un homenaje. Puedes probar la carne de Kobe -si te apetece gastarte 100 euros en un filete- o puedes atreverte con los mariscos y pescados fresquísimos que traen directamente desde el puerto de Tokio. Los camareros pondrán en tu mesa una pequeña plancha en el que prepararán uno a uno los platos que hayas pedido, en el mismo momento delante de tus ojos. Una gran experiencia culinaria.

Estaciones de metro: Akasa-mitsuke (líneas Ginza y Marunochi)

6. Observar la ciudad desde la Tokyo Tower

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Si bien la mayoría de los monumentos de la ciudad echan el cierre temprano por la tarde, la Tokyo Tower supone una excepción. Esta versión japonesa de la torre Eiffel parisina puede visitarse hasta las 23 horas. De hecho, la mejor hora para visitarla es una vez que se ha puesto el sol ya que las luces de la noche en la ciudad le dan a las vistas desde su plataforma un toque inolvidable a lo Blade Runner.

La torre cuenta con dos observatorios a distintos niveles. Subir hasta el principal tiene un precio de 900 yenes y para acceder al superior es necesario desembolsar 800 yenes adicionales. Las vistas desde el primer observatorio son lo suficientemente buenas para que puedas prescindir del pago extra para subir al siguiente nivel.

La panorámica que se admira desde la Tokyo Tower es, sin duda, una de las imágenes más impactantes que puedes observar de toda la capital japonesa. Un océano de luces y rascacielos que entrecortan las nubes de la bahía tokiota sobre las pinceladas lumínicas que los miles de automóviles dan a las avenidas y autovías que atraviesan la ciudad. Una mirada a un futuro distópico. La vista llega hasta Yokohama, a 20 kilómetros del centro de Tokio, sin que los edificios dejen ni un solo hueco entre uno y otro.

Estaciones de metro: Akabaneshi (línea Oedo), Kamiyacho (línea Hibiya)

7. …¡darlo todo en un karaoke!

Por último, si realmente lo que te apetece es desconectar de todo el día de curro. No te lo pienses y plántate en uno de los macrokaraokes de la ciudad. Los hay por todos los barrios y por 1000 yenes tendrás toda una hora de disfraces, canciones y muchas luces de colores para que no te acuerdes ni de que habías venido a hacer a Japón. ¿Te atreves?

¿Más sobre Tokio y Japón?

Próximamente en El viaje del mapache…

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