Qué ver en una escapada a Murcia

A pesar de aquél machacón “Murcia, qué hermosa eres” de los años 90, nunca me había propuesto un viaje a este rincón de la Península, la verdad sea dicha. No fue sino hasta este pasado noviembre de 2016 cuando decidí conocer la capital de la Huerta por excelencia. Y puedo decir que me alegro mucho por mi decisión. Ya que no contaba con una idea muy formada de Murcia, mi viaje fue toda una agradable sorpresa. Murcia es un destino totalmente recomendable gracias a su gran patrimonio -el cual se encuentra en muy bien estado de conservación-, su agradable y animado centro histórico y a su inmejorable oferta gastronómica.

¿Estás pensándote una visita a Murcia? Pues no lo dudes ni un minuto más y ponte en marcha. A continuación te describo lo mejorcito para que disfrutes al máximo de tu visita a Murcia.

La Catedral y su plaza

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El centro neurálgico de Murcia se sitúa en torno a su magnífica Catedral de Santa María, de estilo predominantemente barroco, si bien cuenta también con detalles góticos y renacentistas. su fachada es en mi opinión una de las más bellas de todas las catedrales españolas. El templo puede visitarse de forma gratuita -lo que es de agradecer- pero también pueden aprovecharse las visitas guiadas que se ofrecen a distintas horas a lo largo del día, en las que también se puede optar a subir a la torre.

Frente a la Catedral, y confrontándola desde el siglo XX, se encuentra el Edificio Moneo. Diseñado por el arquitecto homónimo, es una bella forma de ver como la arquitectura contemporánea puede conjugarse perfectamente con la antigua sin tener que desentonar por fuerza.

El tercer lateral digno de mencionar de la plaza lo ocupa el Palacio Episcopal, de interesante estilo rococó y preciosos detalles arquitectónicos.

La plaza en sí es uno de los puntos más animados de Murcia gracias a sus terracitas y a su excelente localización por lo que es un buen punto para sentarse y disfrutar de la alegre vida murciana.

El Real Casino y la calle Trapería

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La calle Trapería conecta la Catedral con la plaza de Santo Domingo. En sus escasos trescientos metros de recorrido se puede observar la importancia económica que tuvo la ciudad de Murcia a finales del siglo XIX y principios del XX debido principalmente a su rica agricultura. La más fina muestra de este poder se encuentra en el Real Casino de Murcia.

Este edificio construido entre 1852 y 1892 es la joya de la corona de todo el patrimonio cultural murciano. Su entrada de estilo neonazarí imita con una cantidad importante de pan de oro, los salones más bellos de la Alhambra y es todo un verdadero palacio real en miniatura. Cuenta con visita audioguiada y si tienes que elegir un monumento para visitar en Murcia, créeme, debe ser éste.

La plaza de Santo Domingo y el Teatro Romea

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Continuamos con la coqueta plaza de Santo Domingo, en el extremo norte de la calle Trapería. En ella podremos admirar su predominante iglesia de Santo Domingo, la cual da nombre a la plaza en sí, con sus dos torres parejas construidas en ladrillo.

El palacio de Almodóvar y el convento de las Dominicas (conocido popularmente como convento de las Anas) son los otros dos monumentos que podemos admirar en esta recoleta plaza que da paso a la zona del ensanche decimonónico y de principios del XX.

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El teatro Romea, situado tras la iglesia de Santo Domingo, es uno de los edificios culturales más llamativos de España. Lleva el nombre del “héroe interpretativo” local, Julián Romea, y merece la pena observar con detenimiento la fachada coronada por los bustos de Mozart, Beethoven y Listz.

Desde aquí podemos dirigirnos al oeste, donde nos encontraremos en la Gran Vía de Salzillo, la zona de compras por excelencia de la capital murciana, o hacia el este y admirar el bello palacio sede del Campus de la Merced de la Universidad de Murcia.

El malecón y la zona del río

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Descendemos ahora la Gran Vía de Salzillo para terminar nuestra visita por Murcia a la orilla del río Segura. El consistorio tuvo una gran idea de levantar su sede en un precioso edificio a la orilla de éste. Su estilo neoclásico y su característico color asalmonado hacen contraste con el vecino Palacio Episcopal, cuyas espaldas conforman con el Ayuntamiento una preciosa plaza abierta por la que comenzar un agradable paseo por esta zona de la capital.

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Dirigiéndonos al oeste por la orilla del río disfrutaremos del contraste entre los dos puentes principales que cruzan el Segura. El primero, el Puente Viejo, es una solida estructura que data del siglo XVIII enfrentándose a la  que se conoce como pasarela del Malecón, construida en 1997 por el ingeniero Javier Manterola, la cual se encuentra suspendida  -como volando- sobre el río Segura.

Es precisamente aquí donde comienza el bucólico paseo del Malecón. Un bulevar cuya razón de ser vino dada para proteger a la ciudad de las subidas del río pero que con el tiempo se ha convertido en el lugar predilecto por los murcianos para dar un tranquilo paseo de tarde. Los domingos además se organiza un mercadillo de antigüedades para que tu experiencia en Murcia acabe con la nota máxima.

Sitios para comer en Murcia

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Murcia me sorprendió con su variado y poco conocido patrimonio, pero con lo que me enamoró sin duda fue con su gastronomía. La calidad de los restaurantes es excelente y la comida variada desde lo tradicional hasta lo más moderno. Es de los pocos lugares en los que cada vez que comí en un restaurante o taberna salí pensando: “éste lo tengo que mencionar en El viaje del mapache“.

Si quieres lo más tradicional, acércate a Los Toneles (Cánovas del Castillo, 7) a probar su marinera (la típica tapa murciana que consiste en una pequeña cantidad de ensaladilla rusa sobre una rosquilla de pan coronada por una deliciosa anchoa), su salchicha seca con almendras o su queso a la plancha. Está siempre lleno por lo que deberás esperar un poco para coger sitio. Si quieres algo más moderno, dirígete a La Tapadera (Saavedra Fajarado, 2) para degustar su tartar de atún y su hamburguesa de buey. Y si quieres romper el molde de verdad, prueba con La Tapeoteca (Plaza de San Pedro, 3), donde nos sorprendió -y mucho- su marinera negra y nos chupamos los dedos con sus alitas deshuesadas con manzana y teriyaki.

Para terminar, y para que tengas una experiencia redonda, déjame que te recomiende que te tomes un café en el original Café de Ficciones, un local muy acogedor con exposiciones de arte y que además es videoclub. Ya me lo avisaron: Murcia es muy hípster, y la verdad es que no mintieron.

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Nota: ninguno de los establecimientos aquí mencionados ha pagado por aparecer y las críticas están basadas en mi experiencia personal sin recibir contraprestación alguna.

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