Recomendaciones para la visita de los monumentos religiosos en Jerusalén y Belén

No hay nada más interesante para un ateo que visitar la ciudad santa de la mayoría de las religiones monoteístas del mundo. Jerusalén es para el no creyente o el agnóstico un verdadero experimento sociológico y antropológico en el que uno se siente todo al rato al borde de hacer algo que moleste a los feligreses de los lugares santos que se visitan. Esto es aplicable también a los que profesen alguna de las religiones practicadas en Jerusalén. ¿Cómo debo actuar en una mezquita si soy cristiano? o ¿cómo debo proceder en el muro de las Lamentaciones si soy musulmán? Jerusalén y Belén pueden echar un poco para atrás por estos motivos pero, no te preocupes, con un poco de cabeza y sin dar mucho la nota, podrás visitar todos los lugares santos sin tener ningún problema. ¿Quieres algunos consejitos para prepararte? Aquí te explico, desde mi experiencia cómo se debe proceder a la hora de acceder a los monumentos más sagrados del mundo cristiano, judío y musulmán.

Visita a la iglesia del Santo Sepulcro

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Al noroeste de la ciudad vieja, en pleno barrio cristiano, se encuentra la iglesia del Santo Sepulcro. Este es el lugar más sagrado de toda la Cristiandad. Este fue el lugar en el que -según Santa Elena, madre de Constantino- Jesús fue crucificado. La iglesia está organizada en su interior en diferentes capillitas, cada una correspondiente a una rama del cristianismo, especialmente secciones ortodoxas.

Si bien a la hora de entrar por la puerta principal no hay ningún control aparente, para acceder a las diferentes secciones puedes encontrarte con problemas. Especialmente si eres mujer. Para visitar la zona exacta donde se cree que estuvo la cruz en la que murió Jesús hay que hacer cola y los sacerdotes ortodoxos griegos escrutinan la vestimenta de cada uno de los visitantes. Es muy importante, como he dicho, sobre todo si eres mujer, que no lleves los hombros al aire. Nada de tirantes. Tampoco se pueden mostrar las rodillas. En general, la mejor recomendación es que visites Jerusalén con pantalones o falda larga, a pesar del calor.

Visita al muro de las Lamentaciones

muro de las lamentaciones jerusalen

De todos los lugares sagrados, el muro de las Lamentaciones es quizá el menos ceremonial de todos. Eso sí, el acceso es uno de los más controlados. Para entrar al recinto es imprescindible pasar un un estricto control de seguridad por el cual no se puede pasar con objetos metálicos. ¡Nada de comprar navajas de recuerdo antes de acceder al muro!

Una vez pasado el control de seguridad, tu sexo volverá a regir el tipo de visita que tendrás. Las mujeres, desgraciadamente, tienen que dirigirse a una minúscula sección del monumento reservada para ellas. Los hombres, no obstante, tienen la libertad de conocer la mayor parte del muro.

Como he indicado antes, el ambiente en el muro de las Lamentaciones es algo más distendido, pero tampoco es motivo para que seamos irrespetuosos con los que vienen aquí a realizar sus plegarias.

El personal que trabaja en el muro te da la bienvenida y son especialmente simpáticos. Además, les encantan los españoles. Te ofrecen una kippa, que si bien su uso no es obligatorio, lo más respetuoso es llevarla mientras estemos en el recinto.

En el muro de las Lamentaciones, los judíos rezan a Yahvé y dejan sus peticiones en los huecos entre los ladrillos. Es un buen lugar para dejar nosotros también nuestras pequeñas peticiones (como viajar más) en pequeños papelitos junto con los locales. Es importante que elijas un lugar en el que no haya ninguna persona rezando para no interrumpirles.

Visita a la mezquita de la Roca

mezquita de la roca

Del lugar más distendido pasamos al más estresante. La cúpula de la Roca o mezquita de al-Aqsa es uno de los lugares más sagrados para los musulmanes. Desde aquí, Mahoma ascendió a los cielos. Para desgracia de los no musulmanes, no podemos entrar dentro de este edificio tan impresionante. Para mí, la mezquita más bonita del mundo. Sí se puede acceder a la explanada donde se encuentra: la Explanada de las Mezquitas. Pero solo a determinadas horas. Para no arriesgarnos, es bueno acercarse a la puerta de acceso, localizada en la parte suroccidental del recinto, donde unas pantallas indican la hora del siguiente “pase”. Pero no te descuides, debes acercarte como mínimo con una hora de antelación para hacer cola. A la hora indicada abren puertas y el paso de la gente es muy lento ya que se escrutina a los visitantes hasta el más mínimo detalle. Si no te ha dado tiempo a cruzar las puertas a tiempo, mala suerte. Si has entrado cinco minutos antes de que se acabe la hora de visita, también mala suerte, ya que te echan del lugar.

No se puede acceder al recinto con ningún tipo de simbología religiosa. Ninguna. Ni cruces, ni biblias, ni estrellas de David ni dreidels (aunque sean souvenirs). Si portas alguno de estos objetos, debes dejarlos en el puesto de seguridad y ahí se quedan.

Para acceder al recinto no se pueden enseñar las rodillas. Los hombres tampoco. Si vas con pantalones corto, unos señores muy simpáticos te ofrecen unas faldas negras o de flores por 20 shekels (unos 5 euros). Las faldas le producen mucha risa a los lugareños y son de alquiler, es decir, debes devolverlas a la salida.

Visita a la iglesia de la Natividad en Belén

iglesia de la natividad

Si se visitan los lugares sagrados de Jerusalén, no se pueden dejar de lado los del lugar donde -según los cristianos- Jesús vino al mundo: Belén. Para llegar a Belén hay que seguir una serie de precauciones que ya te expliqué en este post, debido a su peculiar situación geopolítica en los Territorios Palestinos.

La iglesia de la Natividad se encuentra en pleno centro de Belén, en la plaza del mismo nombre. La entrada es gratuita y no hay excesivo control a la entrada. El problema que se encuentra uno en este templo es otro y son los grupos organizados. Son tantos y tan numerosos que impiden la movilidad por el interior del monumento. Para pasar a la zona donde, según la tradición, estuvo el pesebre de Jesús, debes armarte de paciencia y, quizá, llegado el punto, abrirte un hueco entre la multitud aunque provoque miradas de rechazo.

¿Tienes más dudas sobre cómo visitar los lugares sagrados de Jerusalén y Belén?

¡Dímelo en los comentarios!

 

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