Qué ver en Hiroshima en dos días

La ciudad de Hiroshima me ha provocado -desde siempre- una oscura atracción. Esta localidad japonesa cuyo solo nombre ya invoca imágenes apocalípticas me ha resultado durante años como un imán. Es una lugar en el que, estaba seguro, la historia cobra vida propia. Y no me equivoqué. En mi primer viaje a Japón me aseguré de incluirla en mi ruta y dedicarle tiempo suficiente.

Hoy en día, Hiroshima es una ciudad de tamaño medio para los estándares japoneses, tranquila y vibrante a la vez. La gente vive feliz y es difícil recordar, fuera de lo que son los monumentos principales, que en este mismo lugar hace algo más de setenta años se produjera el primer bombardeo atómico de la humanidad.

Visitar Hiroshima, no obstante, debería ser una obligación. Visitando la ciudad uno recuerda lo malvado que puede llegar a ser el ser humano y, es aquí, donde uno puede convencerse por completo de que estos hechos no pueden repetirse jamás. Trump y Kim Jon Un deberían pasearse por aquí de vez en cuando.

Pero no nos pongamos demasiados sombríos, Hiroshima es, además un lugar donde visitar antiguos y originales templos, expermentar la buena vida japonesa y saborear una de las mejores gastronomías del archipiélago nipón.

¿Cómo llegar a Hiroshima?

tranvia en hiroshima

Llegar a Hiroshima es muy fácil con el sistema de trenes bala o Shinkanzen de las líneas férreas de Japón. Mi recomendación es que si vas a recorrer el país nipón adquieras el JR Pass. Aquí te dejo un post en el que te explico cómo funciona y qué debes saber para comprarlo.

Si vienes desde Tokio, hay trenes directos, los Nozomi, pero con el JR Pass no puedes cogerlos. No obstante hay una gran cantidad de combinaciones para llegar desde la capital haciendo una breve escala en Shin-Osaka. El trayecto total son unas cinco horas desde Tokio. Puedes consultar los horarios en esta web.

Para llegar desde la estación de trenes al centro de la ciudad de Hiroshima es necesario tomar el tranvía. Cuesta 160 yenes y lo curioso es que se paga a la salida, es decir una vez bajamos del tren. Los revisores cuentan con cambio y los verás paseándose vagón arriba y abajo dando ese servicio.

Día 1. La ciudad de Hiroshima: el triste legado de la guerra

hiroshima parque del recuerdo

En nuestro primer día vamos a pasear por la ciudad viendo y descubriendo el triste recuerdo de lo acontecido en la ciudad el nefasto 6 de agosto de 1945. Aquel día, el Enola Gay lanzó la primera bomba atómica sobre población civil destruyendo toda la ciudad. Poco queda en pie, pero suficiente para que nos haga pensar en la tragedia y desear que no se vuelva a repetir.

Primero visitaremos el Parque Memorial, donde se encontraba el centro histórico de la ciudad. La entrada nos la da el cenotafio con la inscripción “Descansad en paz, para que no se vuelva a repetir el error”. Un poco más adelante nos encontramos con la llama eterna de la paz.

En el parque también podemos visitar las campanas de la paz. Es interesante (y muy emotivo también) ver cómo los ancianos rezan sus plegarias y tañen estas inmensas campanas en la más absoluta paz. Es una experiencia digna de recordar.

museo de hiroshima

En el mismo parque se encuentra el memorial, que es gratis y el Museo que tiene un precio de 100 yenes. El museo es sin duda una de los lugares más estremecedores del conjunto memorial. Un detallado recorrido por la vida en Hiroshima antes y justo después de la explosión atómica así como objetos recuperados y conmovedoras historias de supervivencia.

Tras el museo podemos dirigir nuestros pasos hasta el A-Bomb Dome, el emblemático edificio que se mantuvo en pie tras la explosión aún estando a sólo unos metros del lugar de la detonación de la bomba nuclear.

Para terminar la jornada, nos dirigiremos hacia el castillo de Hiroshima, localizado al norte del centro y hasta el cual se puede ir perfectamente caminando ya que las distancias en el centro de la ciudad no son excesivas. Este edificio es la reconstrucción de la centenaria fortaleza que aquí se levanta y que, cómo el resto de la ciudad, fue totalmente destruido en 1945. Hoy en día alberga un interesante museo en el que se cuenta la historia de la ciudad hasta el fatídico bombardeo atómico.

okonomiyaki hiroshima

¿Y de comer? No puedes irte de Hiroshima sin probar el típico okonomiyaki, el plato típico de la ciudad. Se trata de una especie de tortilla de pasta y verduras a la cual se le puede añadir bacon, carne, queso huevo, salsa barbacoa japonesa, etcétera. Lo preparan en planchas justo delante de ti y es una verdadera delicia. Un sitio muy típico para disfrutar es el pequeño restaurante Okonomi-mura. Éste se encuentra en la quinta planta de un edificio comercial por lo que desde la calle no se ve.

Día 2. Mijayima y sus ciervos

santuario de miyajima

El segundo día de visita en Hirishoma nos desplazaremos a las afueras, hasta la isla de Miyajima. Aquí se encuentra uno de los marcos más reconocidos en Japón a nivel mundial: el santuario de Ituskushima-jinja.

Para llegar a Miyajima podemos sacar provecho de nuestro JR Pass ya que tomando la JR line Sanyo hasta Mijayimaguchi y desde ahí el ferry hasta la isla, el trayecto no nos costará nada.

Tras un bonito crucero por la bahía de Hiroshima llegamos al terminal de los ferris donde nos recibirán los más simpáticos habitantes de la isla: los ciervos. Están por todas partes y se encuentran muy a gusto entre los humanos por lo que ni huyen ni se asustan. El paseíto por el pueblo es de lo más agradable y podemos aprovechar para disfrutar de la venta de comida callejera de la localidad. tienes ostras de varias formas, las más típicas son las asadas, también palitos de pescado o de carne y lo que más me gustó: el helado de boniato. Madre mía, qué cosa más rica.

Tras mover el bigotillo por el pueblo llegaremos al Itsukushima-jinja. Cómo ya he comentado, este es uno de los santuarios más reconocidos de todo Japón debido a su curiosa localización. Se sitúa justo encima del mar, a la entrada de lo que era el antiguo puerto. El objetivo de esta singular posición era “purificar” a todos los extranjeros paganos que llegaban a la isla. Una especie de “higienizador” de la época. Muy interesante.

pagoda de los cinco pisos

Tras visitar este templo ascenderemos hasta la también original, pagoda de los cinco pisos. Con sus 28 metros de alto se puede considerar grosso modo uno de los rascacielos de la Antigüedad, teniendo en cuenta que fue construida a principios del siglo XV. Toda una hazaña.

Para terminar nuestro tour de un día por la isla lo mejor es hacer un poco de ejercicio recorriendo a pie las montañas del bosque circundante a lo que es el pueblo en sí. Una extensa red de senderos nos llevan por lo más alto de la isla observando la naturaleza japonesa y pudiéndonos encontrar muchos ciervos, muchos más ciervos.

Y para terminar: ¿una frikada? Justo de vuelta al pueblo ¿por qué no probar un ratito en el café de los gatos? Se trata de una “japonesada” total dónde pagas media hora y puedes tomarte un café o un refresco y puedes par el rato rodeado de gatitos con los que jugar. Si eres una persona gato, esto te resultará fascinante. A los mapaches les gustan los gatos.

¿Quieres saber más sobre Japón?

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