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Qué ver en Figueira da Foz (y dónde comer)

Uno de los lugares a los que más cariño tengo en Portugal es a Figueira da Foz. Si quieres saber qué ver en Figueira da Foz te lo voy a contar desde una doble perspectiva. La de mi última visita y la de mi primera visita allá por 1988. Y es que es de los primeros lugares en nuestro país vecino de los que tengo recuerdos. Una playa inmensa, una brisa inmejorable y unos colores únicos, como solo Portugal puede ofrecer. Acompáñame para descubrir este lugar tan apasionante a la vez que tranquilo en la costa de Portugal. No te pierdas: qué ver en Figueira da Foz.

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Qué ver en Figueira da Foz

Largo de Luís de Camões


Una de las primeras cosas que hice al llegar a Figueira da Foz fue recorrer el corazón del casco histórico. El piso de Home Exchange en el que nos alojábamos estaba justo al lado del Largo de Luís de Camões, una plaza amplia y luminosa que parece pensada para sentarse a ver la vida pasar, muy al estilo portugués. En el centro se alza el pelourinho, esa típica columna barroca que se repite en muchas ciudades portuguesas. Me pareció elegante y decorativa, hasta que descubrí que su función original era bien distinta: se usaba para exponer al escarnio público a los condenados. Como siempre, el arte tiene su reverso oscuro.


Justo al lado, el Monumento aos Mortos da Grande Guerra obliga a uno también a detenerse. Fue erigido en 1928 en memoria de los caídos en la Primera Guerra Mundial, y se levanta justo donde antes estaba la antigua “Praia da Ribeira”.

Casino Océano

Figueira da Foz es famosa también por su casino. El edificio actual es una mole moderna de cristal, pero justo al lado se encuentra, de manera discreta, el Casino Océano. Un edificio precioso y pequeñito, en pleno centro y casco histórico de Figueira da Foz. Dicen que el casino de Figueira da foz es el más antiguo de toda la península Ibérica.

La marina


Creo que uno nunca olvida su primer encuentro con el océano —aunque en este caso, técnicamente, fue con el río Mondego—. Aun así, la sensación de amplitud, de aire salado, de horizonte abierto, estaba ahí. Me quedé un buen rato paseando por la marina de Figueira, observando cómo los barcos cabeceaban suavemente y cómo los edificios que se asoman al muelle parecían salidos de una postal antigua. Hay algo muy especial en ese contraste entre lo náutico y lo urbano. Me encantó.

Playa de Figueira


No exagero si digo que esta es una de las playas más anchas que he visto en mi vida. La Praia da Claridade hace honor a su nombre: es un mar de arena dorada que parece no acabar nunca. Se extiende desde la desembocadura del Mondego hasta el barrio de Buarcos, y en los meses cálidos se transforma en el epicentro de la vida local. Pero incluso fuera de temporada tiene su magia. Pasear por allí, con el viento del Atlántico acariciándote la cara y el rumor de las olas como banda sonora, fue una experiencia para la historia. Tanto en 1988 como hoy en día.

Torre del reloj


Entre los edificios modernos y los bares del Bairro Novo se levanta la Torre do Relógio, uno de los emblemas más reconocibles de Figueira. Mide 23 metros de altura y fue construida a mediados del siglo XX, entre 1942 y 1947. No es una torre antigua, pero tiene un aire de faro urbano, como si estuviera ahí para recordarte que el tiempo pasa, incluso en vacaciones. En 1949 le añadieron un reloj de sol, y más tarde, uno mecánico.

Fuerte de Santa Catarina


Me declaro fan absoluto de los fuertes junto al mar, y el de Santa Catarina no me decepcionó. Construido a finales del siglo XVI para proteger la entrada al puerto, hoy es más bien un rincón tranquilo desde el que se puede contemplar el vaivén de las olas y, si tienes suerte, una puesta de sol inolvidable. Dentro hay un pequeño faro y una capilla, pero mi rincón favorito fue, sin duda, el bar que se esconde tras sus muros. Me senté allí con una copa de vino verde y dejé que el sol se apagara lentamente sobre el océano. Fue uno de esos momentos en los que todo parece estar en su sitio.

El farolín


Hay algo hipnótico en caminar hacia el mar sin más compañía que el viento. El paseo hasta el farolín —un pequeño faro situado en la prolongación del espigón— mide aproximadamente 1,25 km, y cada paso te aleja un poco más de la ciudad y te acerca a ese lugar donde termina todo. Mientras avanzaba, no podía dejar de pensar en aquellos navegantes antiguos que miraban este mismo océano creyendo que más allá no había nada. Quizá no estaban tan equivocados: el fin del mundo puede ser también un estado mental.

Iglesia de San Julián


Hay iglesias que impresionan por su tamaño y otras que lo hacen por su alma. La Igreja de São Julião pertenece al segundo grupo. Es una iglesia pequeña, coqueta, con esa estética portuguesa que mezcla lo popular y lo sagrado con una naturalidad desarmante. Fue construida originalmente en el año 1096, aunque sufrió una importante restauración en el siglo XIX. Pensar que este templo lleva casi mil años en pie, me hizo sentir diminuto, pero también parte de algo mucho más grande.

Mirador del Cabo Mondego


A unos 1,25 km al norte del centro de Figueira se encuentra el mirador del Cabo Mondego, y si tienes coche —o muchas ganas de caminar—, te lo recomiendo con los ojos cerrados. Desde allí se observa el Atlántico en toda su inmensidad, y en los días de oleaje fuerte, incluso se pueden ver las famosas olas largas que han dado fama a la región entre los surfistas europeos. Es importante saber también que aquí se han registrado las olas más largas de toda Europa. Sí, sí. Lo que oyes, las olas más largas de tooooodo nuestro continente. Es un sitio para respirar hondo y sentirse libre.

Lo que me faltó…


Me quedó algo pendiente: cruzar el río Mondego en barcaza. Es gratuito, y me habían dicho que ofrece una perspectiva distinta de la ciudad. Pero no siempre hay que hacerlo todo en un viaje. A veces hay que dejar cosas sin tachar, para tener una excusa para volver. Y yo pienso volver.

Dónde comer en Figueira da Foz

Carrossel

Quizá mi mejor experiencia culinaria en Portugal en mucho tiempo, Carrossel, fue totalmente uno de los highlights del viaje. Nuno, el encargado, nos trató de maravilla, y probamos la feijoada y la açorda con pataniscas de bacalhau, la ensalada de pulpo y, de postre, farofias.

Gato Preto

Es una opción totalmente diferente a Carrossel, pero igual de fantástica. El servicio, también fue impresionante. Aquí se come más estilo ‘tapitas’. Mi favorita fue la petinga, sardinas con salsa de tomate.

Dónde tomar algo en Figueira da Foz

Zeitgeist

Un sitio que me gustó mucho para tomar algo en Figueira da Foz fue el Zeitgeist, una cervecería barra pub barra bar de pueblo en el que además de cerveza, puedes probar un gin and tonic con ginebra portuguesa, Adamus. Esta se destila aquí en la región.

Red Shoes

Y para terminar nuestra jornada de qué ver en Figueira da Foz, nada como un bailoteo en el Red Shoes. La verdad es que fuimos dos noches y una muy bien y otra ¡meh! (mejorable) pero al estar justo en el centro, siempre se le puede dar una oportunidad si estás por la labor de un ratito divertido.

Mapa de localización de Qué ver en Figueira da Foz

Agradecimientos

A Zoe, nuestro anfitrión de Home Exchange que nos dio muchas recomendaciones y pasamos un gran rato con él en nuestra visita por Figueira da Foz.

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