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Qué ver en Passau, la Italia de Baviera

Qué ver en Passau Alemania

Passau tiene complejo de protagonista: no le basta con un río, necesita tres. El Danubio, el Eno y el Ilz se abrazan justo aquí, en plena Baja Baviera, formando la famosa “ciudad de los tres ríos” y creando un paisaje que parece más mediterráneo que alemán. Entre fachadas pastel, plazas barrocas diseñadas por arquitectos italianos y tejados rojizos, se entiende perfectamente que muchos la llamen la “Italiade Baviera”.

Pero no solo eso, es que, además, Passau fue mi hogar durante seis meses allá por 2004-05. Veinte años después vuelvo para poder contarte de forma actualizada qué ver en Passau en un día o dos. Además de unos buenos sitios para comer y comprar recuerdos.

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Dónde está Passau y cómo llegar

Passau está en el sureste de Alemania, en Baviera, pegada a la frontera con Austria y justo en la confluencia del Danubio, el Eno (llamado Inn en alemán) y el Ilz, que forman una especie de península donde se asienta el casco histórico. Llegar es muy fácil: en tren desde Múnich se tarda unas dos horas, con varios servicios directos diarios; desde Regensburg hay trenes frecuentes que hacen el trayecto en alrededor de una hora, y desde Linz (Austria) el viaje en tren ronda también la hora, perfecto si combinas ruta por Baviera con escapada austríaca. Además, muchos cruceros fluviales por el Danubio incluyen Passau como puerto de salida o de parada, así que es fácil encajarla en una ruta más larga.

Mapa de localización de Qué ver en Passau

Qué ver en Passau: ruta a pie por la ciudad de los tres ríos

Ludwigstraße

La ruta de qué ver en Passau empieza entrando por Ludwigstraße, una de esas calles que te hacen bajar el ritmo sin darte cuenta: casitas de colores, pequeñas tiendas y, al fondo, la silueta de las torres de la catedral que se cuela entre los tejados. Es la puerta de entrada perfecta para empezar a descubrir qué ver en Passau a pie, sin prisas.

Iglesia de San Pablo

La iglesia de San Pedro, encaramada en un pequeño alto llama la atención, sobre todo por cómo el tráfico se cuela por los pasos laterales mientras la iglesia permanece ahí, quieta, como si estuviera por encima del ruido. No puedes no subir a lo alto de sus escaleras que muestran un primer mirador bonito sobre las casas de colores de la ciudad.

Callejones al Danubio: Zur blauen Donau

Desde aquí vamos a perdernos por los callejones que bajan hacia el Danubio, que son, literalmente, pequeños túneles de encanto. Mi favorito es el de Zur blauen Donau: escaleras de piedra, fachadas estrechas y, al final, el destello del río. Es uno de esos rincones donde te imaginas fácilmente un rodaje de película europea con lluvia fina y paraguas de colores.

Crucero por el Danubio y el Eno

Para entender de verdad Passau, nada como un pequeño crucero por el Danubio y el Eno (Inn). El momento estrella es cuando el barco se acerca a la zona donde “chocan” las aguas de los dos ríos y ves cómo los colores se mezclan poco a poco: el Eno, más verdoso por los sedimentos alpinos, y el Danubio, más oscuro, se encuentran y avanzan juntos. Es el mejor resumen visual de por qué esta ciudad vive mirando al agua. Y para terminar el crucero: ¡una cervecita al más estilo bávaro!

Antiguo Ayuntamiento

De vuelta a tierra firme, sigo explorando el Altstadt hasta el Antiguo Ayuntamiento, donde también está la oficina de turismo. En la fachada puedes ver marcados los niveles de las grandes inundaciones, con fechas que se remontan siglos atrás; impresiona ponerse justo debajo de la marca y pensar en toda el agua que ha llegado a cubrir la plaza.

Residenzplatz

Muy cerca del ayuntamiento aparece la plaza de la Residencia (Residenzplatz) y el Palacio Episcopal, que resumen en pocos metros el apodo de Italia de Baviera. Los interiores, de estilo barroco italiano, son puro exceso: estucos, dorados y frescos que te hacen olvidar por un momento que sigues en Alemania y no en alguna ciudad del norte de Italia.

Catedral de San Esteban (Dom St. Stephan)

La siguiente parada imprescindible de cualquier lista de qué ver en Passau es la Catedral de San Esteban (Dom St. Stephan). El interior es una explosión de blanco y dorado, con bóvedas decoradas al detalle, y alberga uno de los órganos de iglesia más grandes del mundo, considerado el mayor fuera de Estados Unidos.

Al salir, en la Domplatz, nos detenemos ante el monumento a Maximiliano I, otro recordatorio de la historia real que se respiraba en estas calles.

Fortaleza de Veste Oberhaus

Tras la catedral, es turno de mirar la ciudad desde arriba, así que ponemos rumbo a la fortaleza de Veste Oberhaus. Desde la plaza del Ayuntamiento sale una lanzadera cada media hora que sube la colina y te ahorra una buena sudada; aún así, al llegar arriba sientes que has cambiado de escenario por completo y estás en una auténtica fortaleza medieval dominando los tres ríos.

Dentro del recinto de la fortaleza, subimos a la torre de observación, que añade unos cuantos metros extra al mirador y multiplica las vistas. Desde lo alto se ve perfectamente la “península” del casco antiguo, con los tres brazos de agua rodeándola, las torres de la catedral sobresaliendo y, si el día está claro, incluso las suaves colinas que se pierden hacia Austria.

Aprovecha la visita para entrar en el museo del castillo, centrado en la Edad Media y en el papel de Passau como punto estratégico. Más allá de las vitrinas, lo uso casi como recorrido cubierto hasta el mirador de los tres ríos, uno de esos lugares donde te quedas un buen rato simplemente mirando cómo el Eno, el Danubio y el Ilz se encuentran. En medio del recinto también está la capilla de San Pedro, pequeñita pero muy interesante por sus detalles y su atmósfera tranquila.

Ludwigsteig (Escaleras de Luis)

Para volver al centro, vamos a tomar las llamadas escaleras de Luis, dedicadas a un rey bávaro, que salvan el desnivel entre la fortaleza y la ciudad con un buen número de peldaños. Al terminar, se atraviesa el puente de Luitpold, con el Danubio debajo y una panorámica fantástica de las fachadas del Altstad.

Dreiflüsseeck (la confluencia de los tres ríos)

Seguimos el paseo hasta la confluencia de los ríos, en la punta de la lengua de tierra donde se juntan. Es un lugar muy sencillo: un parque lineal, bancos, gente paseando al perro, pero tiene algo hipnótico. Aquí el “qué ver en Passau” se convierte más en “qué contemplar”: es de esos sitios donde se entiende por qué la ciudad gira alrededor del agua.

Schaiblingsturm

De camino de vuelta hacia el centro, pero a orillas del Eno, nos encuentramos con el baluarte de Schaiblingsturm, una torre redonda blanca que parece sacada de un cuento. Plantada junto al río, recuerda la importancia defensiva que tuvo Passau en su momento, pero hoy funciona casi más como fotocall perfecto con barcos y fachadas de fondo.

La Innstadt

Cruzamos ahora hacia el barrio de Innstadt, atravesando el río Eno por uno de los puentes. El ambiente cambia ligeramente: sigue habiendo casas de colores, pero se respira un aire un poco más residencial y tranquilo, ideal para alejarse unos minutos del centro y ver el Altstadt desde la otra orilla.

Mariahilf

Desde Innstadt arranca una de las experiencias más peculiares de la ciudad: las escaleras de penitencia que suben hasta el santuario de María Auxiliadora (Mariahilf). Es una larga hilera de peldaños cubierta, muy cripto-kitsch, con imágenes religiosas y una estética que mezcla devoción y exceso. La subida se hace notar en las piernas, pero la recompensa son las vistas sobre Passau y la sensación de haber cerrado el círculo de la visita, desde el río hasta lo alto de la colina.

Dónde comer en Passau

📍 Königlich Bayrisch

Dirección: Höllgasse 22, 94032 Passau

Para el almuerzo te voy a recomendar el Königlich Bayrisch, prácticamente a orillas del río y con una terraza desde la que puedes ver pasar los barcos por el Danubio. El camarero resultó ser un enamorado de España que veranea en Gran Canaria, así que la conversación fue tan buena como la comida: unas clásicas salchichas blancas bávaras con mostaza dulce, una ensalada fresca para compensar y un Apfelstrudel de postre que justificó por sí solo la parada. Es el sitio ideal si quieres probar cocina bávara tradicional en pleno casco antiguo.

📍 Kranabith – Farm to Table

Dirección: Große Messergasse 8, 94032 Passau

Para cenar, mi recomendación es Kranabith, un restaurante muy especial que mezcla cocina bávara con sabores de Oriente Medio y trabaja con productos de su propio biobanco y granjas locales. La combinación funciona de maravilla: compartimos hummus cremoso con pan todavía caliente y luego un Filetpfandl contundente, servido en sartén, que llevaba carne tierna con salsa sabrosa y guarnición generosa.

Dónde comprar en Passau

En pleno centro pásate po la tienda de regalos Bunter Winkel, un pequeño universo de recuerdos, artesanía y detalles coloridos. Es el típico sitio donde dices “solo voy a mirar” y sales con una bolsa llena de imanes, postales y alguna pieza de decoración que no sabías que necesitabas hasta que la viste.

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