Icono del sitio El viaje del mapache

Itinerario de 10 días por Estonia, Letonia y Lituania

Itinerario de 10 dias por estonia letonia y lituania merece la pena la tallinn card

Uno de los sueños viajeros, no míos, sino de mi madre, era ver el mar Báltico. Y qué mejor manera que cumplir ese sueño que viendo el Báltico en los conocidos como Países Bálticos. En este itinerario de 10 días por Estonia, Letonia y Lituania vamos a recorrer las tres capitales Rīga, Tallin y Vilna, pero también otras ciudades medias y los mejores lugares para observar la costa. Te cuento más a continuación.

Características de este itinerario de 10 días por Estonia, Letonia y Lituania

Este itinerario es circular: comienza en Kaunas (la segunda ciudad de Lituania) y termina en Kaunas. Esto se debe a que teníamos el vuelo de ahí. El aeropuerto se encuentra también a 1 hora de Vilna, por lo que el último día salimos desde allí directamente al aeropuerto.

El recorrido es en coche, para aprovechar al máximo y poder realizar paradas por el camino.

El itinerario tiene como objetivo poder recorrer las capitales, los puntos más importantes y la costa. No hay tramos de coche de más de 2 horas y medias seguidas conduciendo.

He de reconocer que me costó montar el recorrido pero acabé muy contento con el mismo. Si bien, Tallinn se me quedó algo corto y me hubiera gustado poder contar con algo más de tiempo para poder disfrutar de la capital estonia.

Organiza tu viaje a Estonia, Letonia y Lituania

Mapa de itinerario de 10 días por Estonia, Letonia y Lituania

Itinerario de 10 días por Estonia, Letonia y Lituania: la ruta

Día 1: Llegada a Kaunas

Vamos a empezar nuestra aventura aterrizando en Kaunas, la segunda ciudad más grande de Lituania y antigua capital del país (Vilna era territorio polaco durante la anterior independencia de la nación). Tras el aterrizaje, un rápido viaje en Uber al centro nos costará alrededor de 15 euros.

Laisvės alėja es la avenida principal de Kaunas, donde podemos admirar edificios históricos que muestran a través de sus fachadas, la historia desde el Imperio ruso hasta la era comunista. Aquí hay varios restaurantes con bonitas terrazas para disfrutar de la gastronomía lituana y tomar contacto con los locales.

Continuamos nuestro paseo y visitamos la iglesia de San Miguel Arcángel. Aunque solo la veremos por fuera, este templo ha tenido una historia interesante, pasando de ser ortodoxa rusa a católica tras la caída de la URSS. Muy cerca de la iglesia de San Miguel se encuentra la galería de arte Mykolas Žilinskas presidida por una gigantesca estatua de un desnudo.

En la misma Laisves, podemos encontrar Amatų Namai, una tienda de artesanías, compraremos algunos souvenirs, siendo el ámbar típico de la región una excelente opción.

Seguimos paseando hacia el Palacio Presidencial de Kaunas, un imponente edificio que rinde homenaje a los líderes de entreguerras, aunque ellos tomaran siempre un cariz algo dictatorial. Claro que era la moda de aquel entonces. Después, vamos a adentrarnos ya en el casco antiguo, donde exploramos la Plaza del Ayuntamiento, en la que me llamaron la atención unos hornos de cera que han descubierto en unas excavaciones. Otro de los edificios monumentales de la plaza es la iglesia de San Francisco Javier.

Nos dirigimos ahora al Parque de la Confluencia, donde los ríos Neris y Nemunas (los más importantes de Lituania) se encuentran. Si vienes a la caída del sol, la experiencia es única.

De regreso al centro, pasamos por la Iglesia de Vytautas el Grande y la Casa de Perkūnas, una enigmática construcción gótica, que no se sabe muy bien su origen y que por la noche daría un poquito de yuyu.

Para la cena, te voy a recomendar el Avilys, donde disfrutamos de sus famosas cervezas artesanales y probar unos ‘zepelines’ rojos acompañados de unas vieiras. ¡Un día perfecto para comenzar nuestro itinerario de 10 días por Estonia, Letonia y Lituania

Día 2: De Kaunas a Klaipėda

Comenzamos el día desayunando en Birzu Duona, una panadería tradicional que data de 1953, y que hay varias donde probamos unas deliciosas empanadas. Luego, visitamos la iglesia de San Miguel (que ayer vimos por fuera y hoy descubriremos su interior), en el que destaca un peculiar «Jesús Pensante». (Seguro que está pensando en tus pecados)

¿Sabes que me encantan los funiculares? Pues uno de los más curiosos que he visto es el de Kaunas. Se utiliza para subir a la iglesia de la Resurrección de Cristo, un lugar significativo que celebra la independencia lituana. Al llegar al funicular, este está vacío. Pero como por arte de magia, se pone en funcionamiento solo. En realidad no es así: un señor lo acciona desde arriba, al cual hay que darle 1 euro a tu llegada.

De vuelta al centro, admiramos el edificio del Banco de Lituania y exploramos el Yard Gallery, un colorido rincón del antiguo barrio judío. Poco recuerda hoy las tragedias de antaño.

Después, visitamos la Sinagoga Coral, aunque estaba en obras, nos dejaron pasar por el módico precio de 5 euros. Y a continuación, la catedral de San Pedro y San Pablo, con su impresionante interior.

Seguimos al castillo de Kaunas, una fortaleza reconstruida que guarda siglos de historia, y la cercana iglesia de San Jorge. Aunque he de decir que el castillo me decepcionó un poco, es una construcción distinta a la cual no estamos acostumbrados en España.

Lo mejor del día, para mí: el almuerzo. Vamos a parar en Bernelių Užeiga, donde disfrutamos de una comida tradicional con sopa de remolacha y tarta de ruibarbo.

Con el estómago lleno vamos a echarnos a la carretera, parte principal de este itinerario de 10 días por Estonia, Letonia y Lituania. Primera parada: Klaipėda.

Klaipėda es el mayor puerto de Lituania y se encuentra a 2h20 en autopista (algo no muy común por estos lares).

En Klaipėda utilicé por primera vez Home Exchange, y me alojé en una casa que era una verdadera maravilla. En próximos posts te explicaré todo de esta increíble experiencia.

Antes de la caída del sol, vamos a dar una vuelta por la ciudad comenzando por el Río Danė y el barco Meridian. Paseamos por el casco antiguo, admirando la arquitectura alemana y la Plaza del Teatro, donde Hitler dio un infame discurso justo antes de la Segunda Guerra Mundial. Hay que recordar que la ciudad fue alemana hasta 1945.

Visitamos el castillo de Klaipėda, en la actualidad en reconstrucción, y cenamos en Agnostikas, donde degustamos mejillones y gambas junto al muelle.

Día 3: Klaipėda e Istmo de Curlandia

Aprovechando el pedazo de casa de Home Exchange, desayunamos en su terracita antes de tomar el ferri hacia el istmo de Curlandia. Como ya comenté, el sueño de mi madre era ver el Báltico: y vaya que si vimos el Báltico. El istmo de Curlandia, para mí es un must en este itinerario de 10 días por Estonia, Letonia y Lituania. Es cierto que añade muchos kilómetros, pero es que los parajes son brutales. Naturaleza salvaje.

El ferri para pasar al istmo desde Klaipėda cuesta 20.30 euros ida y vuelta con el coche. Hay dos muelles, hay que ir al del ‘ferri nuevo’. Nuestra primera parada se encuentra justo pasando el ferri: la playa de Smyltine, una vasta extensión de arena fina. Qué mejor lugar para encontrarse con el Báltico que en esta playa que se expande hasta donde alcanza la vista.

Continuando por el istmo dirección sur, hay que pagar el peaje para entrar al parque nacional (30 euros por coche) y nos dirigimos a Juodkrantė, un bello pueblo costero donde tomamos café en el encantador Leidanė. Visitamos la iglesia de San Francisco de Asís y exploramos la mística Colina de las Brujas, uno de los lugares más misteriosos de la zona.

Bajamos a Nida para ver las impresionantes dunas de Parnidis (las dunas ‘móviles’ más grandes de Europa). Sorprende el contraste de los frondosos bosques de la carretera con las dunas del ‘Sáhara europeo’. Desde aquí se puede ver Rusia, así que un saludito a Putin y ¡a comer!

Almorzamos en Tik Pas Jona, un acogedor restaurante que ofrece pescado ahumado típico y comenzamos la vuelta al norte, camino de Klaipėda.

Una última parada antes de volver a tierra firme y, quizá, una de las más interesantes son las dunas grises o dunas muertas, una experiencia única que nos lleva hasta el mar a través de una pasarela y nos cuentan sobre los pueblos literalmente ‘engullidos’ por las dunas. Unas cruces recuerdan el triste final de estos asentamientos.

Segunda noche en Klaipėda, cenita en casa y a descansar. Mañana cambiamos de país.

Día 4: De Klaipėda a Rīga (Colina de las Cruces)

Nos pondremos en carretera tempranito para Rīga, pero antes de abandonar Lituania, haremos una parada en la Colina de las Cruces, un lugar impactante con más de 200.000 cruces y dado a conocer por la visita del papa Juan Pablo II tras la caída del comunismo. Es gratuito y fascinante a la vez, eso sí, hay que pagar 1 euro por el aparcamiento. No te dejes sin conocer el monasterio franciscano donde los monjes todavía se ponen a rezar tras unos ventanales con vistas a las cruces.

Llegamos a Rīga y aparcamos el coche. Almorzamos en Lido Gertrude, un restaurante tipo cantina que ofrece platos típicos a precios económicos. El más famoso es el que hay en el centro, pero nosotros nos acercamos a uno más retirado y que se encontraba cerca de nuestro alojamiento. Un paseíto para tomar el pulso a la ciudad y exploramos la Iglesia de Santa Gertrudis y el barrio Art Nouveau, admirando las bellas fachadas de Alberta Iela. Creo que uno de los lugares de Europa más infravalorados es el barrio Art Nouveu de Rīga. ¡Menuda pasada! Es un verdadero museo al aire libre.

Después de un café en el parque Kronvalda, atravesamos esta preciosa zona verde hasta el faro de la autoridad portuaria y vamos a dar un paseo por el canal, admirando el esplendor de la arquitectura letona. Y, por fin, cruzamos el río y llegamos al centro histórico de Rīga. Visitamos la colorida calle Trokšņu Iela, una de las más estrechas de la capital letona, y la Puerta Sueca, antes de dirigirnos al Parlamento de Letonia y la Catedral de Santiago.

Uno de los puntos más fotografiados de Rīga son los Tres Hermanos, los edificios más antiguos de la capital. No muy lejos de aquí se encuentra el castillo de Riga, que no puede visitarse, ya que es la residencia del presidente de Letonia. Puesto que por la tarde cierra temprano la catedral, podemos aprovechar para tomar una cervecita a su nombre en la hermosa plaza que se abre ante ella.

Antes de cenar, lo mejor es acercarse al atardecer a la plaza del Ayuntamiento, donde admirar no solo el edificio de la Casa Consistorial, sino también la casa de los Cabezas Negras, a la cual entraremos mañana.

Para cenar te voy a recomendar el Salve Restorans, donde disfrutar de un plato de quesos letones y arenque ahumado antes de regresar a casa.

Si quieres aprovechar la noche, unas últimas bebidas en las traseras de la iglesia de San Pedro y, ni tan mal.

Día 5: Rīga

Esta jornada de nuestro itinerario de 10 días por Estonia, Letonia y Lituania la dedicaremos entera a Rīga, comenzando con un buen desayuno en Innocent Coffee Shop donde ponen unos monísimos cruasanes ataditos para que no se escapen

Nos dirigimos en primer lugar a la catedral ortodoxa de la Natividad, uno de los templos más impresionantes de la ortodoxia en los Bálticos. A continuación seguimos para el centro, atravesando el Monumento a la Libertad, cuidado por dos soldados, y presenciamos el cambio de guardia.

Llegamos al casco histórico y nos encontramos con la maravillosa plaza Livu, exploramos las coloridas casas, los gremios neo-góticos y la mítica Casa del Gato, con sus gatos dando el culo a los gremios: tanto el grande como el chico.

Ahora sí, encontramos la catedral luterana de Rīga abierta, en la que se encuentra uno de los órganos más grandes del mundo.

La Iglesia de San Pedro, es otro de los templos importantes a visitar, sobre todo por su gigantesca torre desde la que se obtiene unas vistas espectaculares.

A continuación, visitamos la casa de los Cabezas Negras, reconstruida totalmente en 1999, pero que recoge la viva historia de la ciudad de Rīga y sus antiguos habitantes de origen alemán.

Nos alejamos ahora del centro para acercarnos al Mercado Central de Riga, el más grande de Europa, albergado en un antiguo hangar de zepelines. Un lugar genial para probar la cerveza artesanal del puesto Labietis con unos pelmenis típicos.

¿Más ganas de Báltico? Cerca del mercado cae la estación central de Rīga y podemos tomar un tren hasta Jūrmala para disfrutar de sus playas, sus casas de madera tipo victoriano y su iglesia ortodoxa de Kazán. Se tarda solo unos 30 minutos y hay frecuencias cada 15′.

Al caer la noche, volvemos en Rīga. Paseíto y cena nuevamente en Salve, probando el strogonoff letón y la sopa de col en pan de centeno. Este último fue uno de mis platos favoritos en este itinerario de 10 días por Estonia, Letonia y Lituania.

Día 6: De Rīga a Tallinn (Pärnu)

De nuevo en carretera para llegar hasta nuestro punto más septentrional de la ruta: Tallinn, la capital de Estonia. Tras una primera parada en el pueblecito costero de Saulkastri, pasamos la frontera y llegamos a Pärnu.

Pärnu es una pintoresca localidad litoral, con una playa enorme cuyo símbolo es ¿un elefante?. Pero lo más interesante de esta localidad es su casco antiguo con multitud de coloridas casas jalonadas por iglesias luteranas y ortodoxas. Me sorprendió gratamente desayunar en el restaurante Kört, donde probé carne de venado. Buenísimo.

Y llegamos a Tallinn. Mi recomendación en Tallinn para alojamiento es el Nordic Hotel Forum: un moderno hotel localizado a la perfección a las mismas puertas del centro pero superfácil de acceder con el coche. Te contaré con detalle en futuros posts sobre este magnífico hotel.

El Nordic Hotel Forum se encuentra justo al lado de la puerta de Viru, por donde podemos acceder al casco histórico con un mercado de flores que es una delicia.

El pasaje de Catalina, girando a la derecha tras pasar Viru es un verdadero un viaje en el tiempo, y de aquí legamos a la plaza del Ayuntamiento. Tallinn parece al atardecer como sacada de un cuento.

Un paseíto sin rumbo y llegamos al restaurante ucraniano Odesa, donde nos trataron de manera inmejorable. Lo que recordaré para siempre: el vodka de rábano picante con el que maridar su tapa de arenque.

Día 7: Tallinn

Nos reservamos una jornada entera para la capital de Estonia en este itinerario de 10 días por Estonia, Letonia y Lituania. Tomamos fuerza con el maravilloso desayuno del Nordic Forum Hotel y tiramos para la Oficina de Turismo de Tallinn donde recogemos la Tallinn Card. Esta tarjeta nos dará acceso a todos los monumentos que vamos a ver hoy, además de al transporte público. Muy recomendable.

La primera visita será por el barrio de Toompea (el barrio alto). La iglesia de Alexaner Nevski gobierna el horizonte, con sus cúpulas neo-bizantinas, si bien solo se puede ver por dentro cuando hay alguna celebración. Después nos acercamos a la preciosa iglesia de Santa María, fundada por los daneses y que ostenta el título de templo más antiguo de la ciudad. No lejos de ahí se encuentra el Kiek in de Kök Mseum y los túneles del bastión, que realmente me pareció algo artificioso.

Uno de los ‘highlights’ de Tallinn es la iglesia de San Nicolás, la más imponente de todas si bien hoy en día está desacralizada, no obstante, las vistas desde lo alto son impresionantes.

Y de la subida a la torre de San Nicolás, pasamos a la del Ayuntamiento. La plaza del Ayuntamiento es un punto neurálgico de la ciudad, y totalmente, sacada de un cuento de Disney. Aquí ¡se encuentra también la farmacia más antigua de Europa!

Para el almuerzo te voy a recomendar el Kaerjaan, justo en la plaza del ayuntamiento, donde probamos los quesos estonios y un arenque empanado riquísimo.

Continuamos la visita con los mejores monumentos de la calle Pikk (la calle larga): la iglesia del Espíritu Santo con su bellísimo reloj de madera pintado de azul, el edificio del Gran Gremio que es ahora museo de la ciudad y la casa de la hermandad de los Cabezas Negras (que nosotros encontramos cerrada).

Seguimos para bingo y conocemos la última de las ‘grandes torres’ de Tallinn. La iglesia de San Olaf, cuyo nombre es en honor a un antiguo rey noruego. Quizá esta sea la subida más costosa, pero las vistas merecen (y mucho) la pena.

La pasarela de la torre Hellemann y de la muralla es la última de nuestras paradas en el centro. Un cafecito rápido y tomamos el tranvía 3 (que podemos utilizar con nuestra Tallinn Card) hasta el palacio de Kadriorg. Este palacio, que se encuentra en el parque homónimo fue mandado construir por el zar Pedro el Grande. Maravilloso. Es un contraste llamativo comparado con el centro de la ciudad. ¿Un paseíto hacia el mar? Aquí es donde nos vamos a despedir del Báltico, justo delante del monumento al Russalka.

Es momento de volver al Nordic Hotel Forum y relajarnos en el ‘leisure center’ (muy parecido a un spa con vistas a la ciudad) antes de ir a cenar al Beer and Barrel, donde probar la mítica morcilla estonia o veriviorst.

Día 8: De Tallinn a Cēsis

Comenzamos la vuelta al sur desde Tallinn pero en esta ocasión, por el interior. Siguiendo una ruta de castillos y fortalezas de la época de los Caballeros Teutónicos. La primera parada será en Paldies, con un coqueto castillo y su imponente torre que dominaba toda la región. Esta será una parada breve, la siguiente es una verdadera maravilla, ¡y una sorpresa!

Te hablo de Viljandi. No solo cuenta con una enorme fortaleza con un aire algo místico (que me recuerda al Frankestein de Silesia) sino que exhibe un parque con puente colgante y un centro histórico muy pintoresco. También pintoresco fue el café restaurante Fellinn. Una monería.

Tras abandonar Viljandi, cruzamos de nuevo la frontera letona y llegamos a nuestro punto final de la ruta de castillo en el itinerario de 10 días por Estonia, Letonia y Lituania: Cēsis.

Cēsis es una ciudad con un fuerte carácter histórico vinculado a la lucha por la independencia de Letonia. Su punto central es su castillo. El castillo en realidad son dos castillos. El antiguo, en el que conocer a través de sus visuales la historia del lugar (con una lámpara de velas incluida, pura fantasía). El nuevo es incluso más interesante, con la bandera original de la lucha letona y la historia de la vida de los que ahí vivían y objetos de la vida diaria del comunismo.

Además del castillo, tenemos para visitar en Cēsis: el templo ortodoxo y la iglesia luterana de San Juan Bautista. Un detalle que no puedes perderte son los zapatos que se encuentran en la puerta de algunas casas. Recuerda a los judíos que vivían ahí antes de perecer en el Holocausto. Un detalle simple, pero que te remueve el alma.

Para la cena vamos a subir al Mango Sky Lounge, algo hortera, pero con unas vistas preciosas sobre la ciudad.

Día 9: De Cēsis a Vilna

Abandonamos Cēsis tempranito para conocer Rundāle, el palacio más importante de toda la región. De hecho, la gente lo denomina como el ‘Versalles del Báltico’ (si bien estas comparaciones siempre me parecen odiosas). Lo que me encantó de Rundāle fue la poca gente que había visitándolo, y es un palacio de una belleza impresionante. Mi recomendación es que, para nuestro tiempo, te hagas con la entrada conjunta del palacio con los jardines.

Toca continuar y cambiar de nuevo a Lituania, esta vez a conocer la capital de la nación: Vilna o Vilnius. Nada como llegar a la ciudad más barroca del Báltico y tomarle el pulso a la avenida principal Gediminas Prospekatas (nombre en honor del héroe legendario lituano). Esta termina en la inmensa plaza de la Catedral on su neoclásica catedral, cómo no. Es un templo muy diferente a todos los que hemos visto hasta el momento en nuestro itinerario de 10 días por Estonia, Letonia y Lituania. La entrada es gratuita.

De aquí pasamos a la calle Piles, la más concurrida del centro, donde podemos también admirar la Universidad (una de las más grandes de Europa) con su iglesia de San Juan.

¿Quieres visitar un nuevo país? Bueno, país entre comillas. Cruzando el río Vilnia, se erigió independiente la república de Užupis, un bario bohemio de artistas. Nada como pasear por sus calles y acercarse a ver la constitución de la república, también escrita en español.

El centro de Užupis se encuentra en el ‘ángel de Užupis’ y aquí será donde comamos. En la misma plaza tenemos el bar restaurante PrienAngelo, donde volví a probar los míticos zepelines bálticos.

Saliendo de Užupis no te pierdas la sirena escondida en el río, a ver si la encuentras.

Día 10. Vilna

Última jornada de nuestro itinerario de 10 días por Estonia, Letonia y Lituania. Como el vuelo lo teníamos tarde por la noche, pudimos aprovechar todo el día. Este itinerario podría ser perfectamente para 11 días si cuentas con más tiempo.

Comenzamos la visita por Vilna por la subida a la torre de Gedíminas, se llega a ella por detrás de la plaza de la Catedral en un funicular con un precio de 2 euros. Las vistas geniales desde arriba y la exposición de la ‘Vía Báltica’ (movimiento independentista que marcó el principio del fin de la URSS) merecen mucho la pena.

De bajada podemos conocer el palacio de los Grandes Duques, que hoy en día es un museo. Y comienza ahora la ruta de las iglesias. Vilna creo que es la capital con más templos por metro cuadrado (a excepción de Roma) que he visto nunca. Hay de todas las confesiones. Vamos a comenzar con la iglesia de Santa Ana y el convento Bernardino, que forman un conjunto arquitectónico singular y muy curioso.

A continuación visitaremos la iglesia ortodoxa de la Madre de Dios, el templo ortodoxo más importante de Vilna, no lejos de ahí se encuentra también la iglesia ortodoxa de San Nicolás. Abandonamos el casco histórico brevemente para acerarnos a la iglesia de la Ascensión nos topamos con los restos de la fortaleza de Vilna. Y de vuelta al centro pasamos por el callejón de Sv Dvasios, uno de los rincones más pintorescos de la capital. La puerta de la Aurora nos lleva de retorno al centro de un estilo que me recuerda un poco al sur de Extremadura, a pueblo como Zafra o Llerena. La iglesia de San Casimiro es un ‘must’ ya que se trata del patrón de Lituania y es una de las más importantes de la ciudad.

Un almuercito en la plaza del Ayuntamiento, uno de mis lugares favoritos de Vilna. Aquí encontramos una terraza llamada Amatininkų Užeiga que fue toda una delicia, donde probamos las albóndigas lituanas y el surtido de embutidos lituanos.

Tras el almuerzo y en nuestra última tarde vamos a pasar por Stikiliu g, en donde se encontraba el antiguo ‘gueto pequeño’ (Vilna contaba con dos infames guetos establecidos por los nazis) Hoy en día son calles coloridas con algunos grafitis que recuerdan el trágico final de esta pobre gente.

Nos despedimos de toda este itinerario de 10 días por Estonia, Letonia y Lituania en la terracita de Katpėdėlė, con unos camareros majísimos y un café con vistas a la catedral.

¿Te has quedado con dudas?

Este post ha sido largo y el viaje lo merecía. Si tienes alguna duda (yo tuve muchas mientras preparaba mi ruta) no tengas reparo en ponérmelo en lo comentarios, estaré encantado de poder ayudarte.

Código ético

Para este Itinerario de 10 días por Estonia, Letonia y Lituania conté con la colaboración del hotel Norcid Forum Hotel y la Oficina de Turismo de Tallinn. Si bien pude disfrutar de sus servicios, ni el hotel ni la oficina participó en la redacción de los contenidos y están basados 100% en mi experiencia real.

Salir de la versión móvil