El Cuarto Real: una nueva joya en Granada

Una carambola del destino. Así es como podría describirse la forma en la que el Cuarto Real ha llegado en perfecto estado de conservación hasta nuestros días. Y es que, a pesar de ser la ciudad más bonita de España, Granada cuenta con el dudoso honor de ser, junto con Zaragoza, la capital española donde más patrimonio monumental se ha destruido durante su historia moderna.
Por este motivo, el hecho de que semejante obra maestra nazarí haya llegado hasta nuestros días, es un verdadero milagro.

La historia del Cuarto Real

Artesonado del Cuarto Real

Mandado construir en el siglo XIII como residencia de descanso en el conocido como arrabal de los Alfareros, fue tradicional residencia de las reinas madres del emirato nazarí. La misma reina Aixa lo utilizó como retiro durante el mes del ramadán y fue ella además quien vendió a título personal el Cuarto Real junto con sus jardines y huertos a la reina Isabel de Castilla. Posteriormente la monarca católica le cede a la orden dominica la propiedad del entorno y este es el motivo por el cual se le conoce con el nombre completo de Cuarto Real de Santo Domingo. Muy probablemente lo que hoy se conserva del Cuarto Real fuera la iglesia del monasterio construido para albergar la orden durante este periodo histórico. El nefasto -para el patrimonio- siglo XIX trajo las desamortizaciones de Madoz y Mendizábal, y entre 1859 y 1874, la propiedad pasó a manos privadas. De entre sus sucesivos señores, Emilio Pérez del Pulgar, decidió construir un palacete donde integraría -por suerte para nosotros, visitantes del siglo XXI- el pabellón central o qubba del Cuarto Real. Tras algo menos venturosas idas y venidas durante el siglo y medio posterior, el Ayuntamiento de Granada adquiere la propiedad en un estado ruinoso. Veinticinco años y numerosas restauraciones después, el Cuarto Real volvió a la luz el pasado mes de mayo de 2015.

¿Dónde se encuentra el Cuarto Real?

Vistas del barrio de la Virgen
En el bajo Realejo, dominando la zona conocida como barrio de la Virgen, el Cuarto Real se alza como una orgullosa torre vigía sobre lo que antaño era la muralla que delimitaba el arrabal de los Alfareros. Hoy en día, el barrio de la Virgen es una zona residencial que alberga coquetos edificios construidos por la burguesía granadina a finales del siglo XIX principios del XX, fruto del boom económico de la industria azucarera que tuvo lugar en aquella época. Su acceso se realiza a través de la plaza de los Campos, plaza cuya denominación viene dada por los Campos Elíseos de París. Y es que el ocupante francés debía tener morriña de su tierra y decidió otorgarle a esta plazoleta greñúa el nombre de la  magnífica avenida parisienne.

La qubba del Cuarto Real

Inscripciones coránicas Cuarto Real

Como si de un tesoro oculto se tratase, accedemos al recinto del Cuarto Real a través de unos jardines dirigiéndonos hacia el edificio principal. Este es el palacete del siglo XIX que construyera el señor Pérez del Pulgar y que se ha habilitado como zona de exposiciones dentro del cual se puede observar bajo cristaleras varios restos almohades del antiguo sistema defensivo de la ciudad. Impresiona. Pero lo bueno viene tras unas inmensas puertas de madera decoradas con geométrica árabe. Ante nuestros ojos se descubre la qubba o cúpula. En un flash entramos en otra época y parece que nos encontramos en la Alhambra. En realidad el efecto que se produce debería ser al contrario: la Alhambra debería transportarnos al Cuarto Real, ya que este precede en siglos al monumento insignia de Granada.
A través de un arco con sobresalientes mocárabes accedemos a la pequeña estancia que ha llegado hasta nuestros días. Opinan los expertos que esta no debió de ser utilizada como lugar de residencia, si bien cuenta con un aire intimista que invita al recogimiento de quien en ella habitara. Desde sus ventanales observamos el tranquilo barrio de la Virgen con la iglesia de la Patrona al fondo. Unas vistas que no desmerecen la belleza decorativa de la sala principal, fielmente guardada por la inscripción coránica que reza “Di: Dios es único”.
Según los historiadores, la qubba del Cuarto Real es el referente constructivo de la arquitectura nazarí que moldearía estancias tan representativas de la Alhambra como el salón de Embajadores o la torre de Comares.

Para después de la visita…

Disfrutando de la sombra en la plaza de los Campos

Si tanto arte te ha dado hambre, estás de suerte. El Realejo es uno de los núcleos gastronómicos por excelencia de Granada: tienes bares de tapas y restaurantes para todos los gustos. Y cada vez hay más. De hecho, el New York Times definió este barrio como un refugio de gourmands.
¿Mis recomendaciones? Próximamente en El viaje del mapache.

Agradecimientos: Margarita Díaz Peña. Historiadora.
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6 comentarios sobre “El Cuarto Real: una nueva joya en Granada

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