Si juntamos un paisaje brutal, un destino desconocido y un misterio histórico-artístico, ¿qué tenemos? Pues te digo lo que tenemos: el pueblecito de Alcuéscar y la basílica de Santa Lucía del Trampal. En el centro de Extremadura, en la provincia de Cáceres se encuentra esta joya que pocos conocen y que bien merece una parada extra en cualquier ruta que se precie por Extremadura.
He de confesar que yo tardé en conocerla, pero la verdad es que me sorprendió tan gratamente Alcuéscar y su basílica.
Visitar Alcuéscar es, además, apoyar el turismo sostenible, conociendo lugares alejados de los circuitos habituales y llevando riqueza por todo nuestro territorio. ¿Quieres dejarte llevar a un viaje en el tiempo y el espacio? ¡Bienvenidos a Alcuéscar!
En este post encontrarás:
Cómo llegar a Alcuéscar
Para llegar al pueblecito de Alcuéscar, podemos tomar la autovía de la Plata (A-66) y coger la salida 590. Alcuéscar se encuentra a unos 40 kilómetros al norte de Mérida y unos 55 al sur de Cáceres. Otra ruta por carretera sería por la EX-206 que une Cáceres con Villanueva de la Serena. y tomar el desvío en Almoharín.
Desde Madrid, Alcuéscar se encuentra a 300 kilómetros y de Sevilla a 250. En transporte público podemos utilizar la compañía de Autobuses Solís que cuenta con conexiones con Mérida y Cáceres.
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Qué ver en Alcuéscar
Alcuéscar es un coqueto pueblo en pleno centro de Extremadura, cuenta con sus casitas blancas y su ambiente tranquilo. Su monumento principal se encuentra a 5 kilómetros al sur del casco de la localidad. Está bien señalizado en el mismo por lo que no tiene pérdida. Este es la basílica de Santa Lucía del Trampal.
La basílica de Santa Lucía del Trampal

En medio del paisaje de la dehesa extremeña se levanta este imponente edificio religioso. Cuenta con una historia que se remonta más de 1.200 años y es, sin duda, uno de los tesoros mejor guardados no solo de Extremadura, sino de toda España.
Nos recibe en el recinto un centro de visitantes en el que es fácil aparcar y cuenta con entrada accesible. La restauración del entorno ha sido realizada de forma bastante respetuosa, a mí entender. Nada más llegar puedes conocer la historia del lugar a través de una vídeo proyección.
En el edificio de entrada también cuentan la historia anterior a la enigmática construcción de la basílica. Ya desde tiempos romanos aquí se veneraban a deidades precristianas. Y es que algunas de las piedras utilizadas en la construcción de la basílica contienen inscripciones dedicados a la diosa prerromana Ataecina, la cual sería luego asimilada a Proserpina, la hija de Ceres, secuestrada por su tío Plutón y que dio origen al mito de la primavera.
Salimos del centro de interpretación y nos adentramos en la bellísima dehesa extremeña. Sorry, not sorry, pero la dehesa (o jesa, en extremeño) es mi paisaje favorito del mundo. En lo alto de la colina circundante encontramos ya la basílica de Santa Lucía del Trampal. Su construcción original data del siglo VII y siempre se ha considerado construcción visigoda. Sin embargo, hoy en día se piensa más que es mozárabe, es decir, construida ya en tiempos de dominación islámica de la península Ibérica. Hay que destacar que la invasión islámica no fue una ruptura total y que mucha gente, sobre todo en el ambiente rural, continuó su vida normalmente.

La basílica fue posteriormente ampliada y modificada en diferentes etapas históricas, incorporando elementos románicos, góticos y renacentistas. El resultado es una mezcla única de estilos arquitectónicos única en España.
Adentrarse en la basílica es sorprenderse con su belleza en las paredes de piedra, con sus arcos y bóvedas, y los detalles ornamentales que adornan cada rincón. El interior cuenta con una serie de capillas laterales, un altar mayor y un coro que reflejan la riqueza histórica y religiosa de Extremadura. No puedes dejar de admirar los frescos originales que aún se conservan en algunas áreas, mostrando escenas bíblicas y motivos decorativos que te transportarán a tiempos pasados.

Además de su valor histórico y arquitectónico, la basílica de Santa Lucía del Trampal, cómo ya te he comentado, se encuentra en un entorno natural impresionante. Rodeada de hermosos paisajes y caminos rurales, es el lugar perfecto para hacer una excursión y disfrutar de un día de tranquilidad y conexión con la naturaleza. A medida que te acercas a la basílica, podrás apreciar la paz y la serenidad del lugar, así como la energía espiritual que emana de sus muros antiguos.
Más en la zona de Alcuéscar y la basílica de Santa Lucía del Trampal

Muy cerca de Alcuéscar se encuentra Montánchez. Otra bella localidad que pronto te descubriré en nuevo post de El viaje del mapache.
Para contar con más información sobre Extremadura, aquí tienes todos mis artículos sobre esta bella comunidad autónoma.
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Ni el ayuntamiento de Alcuéscar ni la basílica de Santa Lucía del Trampal ha pagado por este post y las críticas están basadas en mi experiencia personal sin recibir contraprestación alguna. No obstante, este artículo contiene enlaces de afiliados por los que me llevo una pequeña comisión de cada venta que provenga de El viaje del mapache. Esto no te cuesta nada y me ayuda a continuar con mi blog.









Comments
Gracias por tu post, conozco Alcudscar y Montanchez pero no hemos visitado la Basílica. Pendiente para la próxima vez. Gracias y un abrazo.