Qué ver en Zafra, la ‘Sevilla chica’ de Extremadura

Extremadura y Andalucía tienen mucho en común, estas dos comunidades se podría decir que son casi primas hermanas. Pero si hay un sitio en toda Extremadura en el que es más difícil discernir en cuál de las dos regiones se encuentra uno, ese es la bella localidad de Zafra.

Zafra no tiene nada que envidiarle a los pueblos blancos gaditanos con sus preciosas fachadas encaladas, y su aire andaluz le ha hecho merecedora del apodo de “Sevilla la Chica”.

A poca distancia de la autovía de la Vía de la Plata, Zafra supone una pequeña escapada o desvío en tu camino por tu ruta por Extremadura que no puedes perderte. En este post te descubro los mejores lugares para visitar en Zafra y te doy una pequeña recomendación para que recuperes fuerzas. ¡Amos acho!

Convento y museo de Santa Clara

Uno de los principales lugares para visitar en Zafra, clave para entender la historia de la ciudad, es el convento de Santa Clara y su museo. Es aquí dónde los duques de Feria, verdaderos dueños y señores de la zona durante gran parte de la historia, ejemplificaron y mostraron su poder y dominio sobre este territorio. De hecho, todo el recinto se concibió como panteón funerario de esta dinastía ducal.

El museo cuenta con una interesante visita guiada que comienza a las 12.00 todos los días menos el lunes. Te la recomiendo encarecidamente ya que los guías (que son voluntarios) ofrecen todo su vasto conocimiento de todas la piezas y secretos del edificio de la forma más amena posible. Se nota que les encanta enseñar este tesoro.

Aquí viven todavía 16 monjas clarisas sobre un suelo que es original de finales del siglo XV y principios del XVI.

Cuenta con infinidad de piezas y reliquias únicas, algunas traídas desde Palestina como su Niño Jesús Pobre y su Vía Crucis. También son muy interesantes los diferentes elementos de mortificación o la azulejería en las capillas de las reliquias.

Un detalle que me llamó mucho la atención fue el antiguo ajedrez y no por el ajedrez en sí, sino por el detalle de que el primer campeón del mundo de este arte/deporte salió de aquí, de Zafra, el señor Ruy López de Segura.

Plaza Chica: la vara de medidas y el antiguo Ayuntamiento

El centro de Zafra gira entorno a dos plazas, la plaza Chica y la plaza Grande. La chica, como es de suponer, fue la primigenia y se trata de una bonita plazuela porticada en la que se reunía el mercado en otros tiempos. De hecho, aquí se muestra algo que se ha perdido en otros lugares: la “vara de medidas”, la medida oficial de la ciudad. En una de las columnas del arquillo del Pan, que conecta la plaza Chica y la plaza Grande se puede observar una hendidura de 0,835 metros (una vara castellana) que era el estándar a seguir por los que aquí mercadeaban.

Además de la famosa vara, en la plaza Chica podemos observar el bonito antiguo Ayuntamiento, que hoy en día alberga los juzgados.

Plaza Grande

La hermana mayor de su homóloga es la continuación natural de la visita por Zafra. La plaza Grande es más regia y más florida. Los impresionantes soportales van acompañados de grandes palmeras que sirven de telón al bullicio de la ciudad. La plaza data del siglo XVI y es en realidad el antiguo solar de una iglesia del Medievo que fue sustituida por la actual iglesia de la Concepción.

Casa del ajimez

A poca distancia de la plaza Chica y en la coqueta calle Boticas se encuentra la casa del ajimez, que hoy en día alberga el centro de atención al turista de la ciudad de Zafra. Debe su nombre al ajimez que decora su fachada de estilo mudéjar. ¿No sabes qué es un ajimez? Es esa ventanita en arcos dividida por una columna. A esta casa se debe también el nombre de la calla ya que albergó hace siglos la “Botica del Mármol”. Su nombre venía porque, al parecer, entre su decoración una lápida romana de ese material.

Puerta de Jerez y callejita del Clavel

Saliendo del casco histórico en dirección oeste nos encontramos con la bellísima puerta de Jerez, el acceso de la muralla mejor conservada hasta la fecha. Fue construida entre 1426 y 1442 y debe su nombre a que era la salida hacia la vecina localidad de Jerez de los Caballeros. La puerta cuenta con una capilla en honor a la virgen de la Caridad, una de las patronas del pueblo.

Antes de salir de “las murallas” a la izquierda, podemos admirar una recoleta calle sin salida conocida como la callejita del Clavel.

Campo e iglesia del Rosario

Continuando nuestra visita “extramuros” por Zafra nos encontramos con el campo y la iglesia del Rosario. Este templo data de la época dorada zafrense del siglo XVI y fue, primeramente un convento de dominicos.

Arco del Cubo

Otra de las puertas bien conservadas de la muralla de Zafra es el arco del Cubo, también conocido como puerta de Badajoz. Construido entre 1426 y 1442, guarda el acceso norte de la antigua muralla acompañado de un relieve de Santiago Matamoros, una de las figuras menos ‘políticamente correctas’ del imaginario cristiano español.

La judería y la capilla del Cristo del Pozo

Antes de la expulsión de los judíos por parte de los Reyes Católicos en 1492, Zafra contaba con una vibrante comunidad hebrea, atraída por la tolerancia impuesta por los duques de Feria que sabían de la riqueza que aportaba este pueblo a través a sus negocios.

La judería o aljama de Zafra se encontraba alrededor de la calle Pozo y en ella misma se encuentra un pequeño detalle que puede pasar desapercibido pero que es objeto de misterio y leyendas.

En el número nueve de la calle Pozo se encuentra una pequeña capilla llamada “del Cristo del Pozo”. Está en una casa, por lo que no busques un edificio religioso. Esta misma casa tiene inscrita en el dintel el monograma del Ave María. Toda esta religiosidad no era sino la tapadera del judío converso que vivía aquí y que pretendía esconder su condición a toda costa.

La historia es fascinante y no la hubiera sabido de no haber sido por una simpática y joven “guardiana” que nos abrió la capilla para que la pudiéramos ver, sin saber exactamente dónde se encontraba.

Capilla de San José, antigua sinagoga

Los señores de Feria tenían tan aprecio por los judíos que no sólo les toleraban, sino que les permitieron contar con un magnífico templo. Tras la expulsión, como es claro, la sinagoga fue transformada en templo cristiano. El otrora centro de rezo judío es hoy día la capilla de San José, desprovista de todo símbolo hebraico.

Iglesia de la Candelaria

Anexa a la capilla de San José, nos encontramos la magnífica iglesia de la Candelaria: parroquia y templo más importante de toda Zafra. Fue terminada de construir den 1546 y cuenta con maravillosos retablos barrocos y algunas pinturas del maestro del Siglo de Oro español Francisco de Zurbarán.

Uno de los detalles que más me impresionó, sobre todo porque no lo esperaba, era su magnífico órgano.

Plaza del Pilar Redondo: ayuntamiento y la “casa azul”

De la Edad media pasamos a la contemporánea, a los testigos de una Zafra ganadera que amasaba riqueza a finales del siglo XIX y XX. La plaza del Pilar Redondo cuenta con varios edificios dignos de admirar por sus bellas fachadas.

El actual ayuntamiento (el anterior estaba en la plaza Chica) es un antiguo convento del siglo XVI, que pasó a manos del consistorio en 1836 tras la desamortización de Mendizábal.

Otro de los edificios destacables de la plaza y, a mí gusto, uno de los más originales de toda la localidad es la “casa azul”. Un edificio modernista digno de las mejores capitales de este estilo como podrían ser París o Barcelona. Poco he encontrado sobre su historia, sólo que la conocida escritora extremeña Dulce Chacón le dedicó unas palabras en su obra Cielos de barro.

Palacio de los duques de Feria. Parador de Zafra

Terminamos la visita por Zafra en otra de las joyas de la corona: su parador. Los paradores son, por lo general, bellos edificios históricos en los que uno se puede alojar o tomar un café hoy en día. El de Zafra es uno de los más impresionantes.

Se trata del antiguo alcázar, castillo o palacio de los señores y duques de Feria. Construido en 1441 por el II Duque de Feria en estilo gótico. Más que una fortaleza de defensa tenía el objetivo de mostrar la grandeza de sus dueños.

Su almenado destaca por encima de los edificios circundantes y, además de entrar para tomarnos un café, solicita que te indiquen como subir a las almenas y torres. La puesta de sol desde lo alto es de las mejores experiencias de toda la ciudad. Un buen colofón para una visita completa.

Dónde comer en Zafra

Como es común en Extremadura, es fácil encontrar un buen sitio para comer en Zafra. Durante mi visita nos sentamos a almorzar en el Monreal, en la plaza Chica. Donde probamos unos chipirones con salmojreo para quitarse el sombrero y una presa a la mostaza caramelizada estupenda. Altamente recomendable.

Mapa de localización en Zafra

Código ético

Ninguno de los establecimientos aquí mencionados ha pagado por aparecer y las críticas están basadas en mi experiencia personal sin recibir contraprestación alguna. No obstante, los links de experiencias son enlaces de afiliado por el cual, me llevo una pequeña comisión de cada venta que provenga de El viaje del mapache. Esto no te cuesta nada y  me ayuda a continuar con mi blog.

2 comentarios sobre “Qué ver en Zafra, la ‘Sevilla chica’ de Extremadura

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