En un lugar remoto entre dos países maravillosos se levanta un pequeño pueblo forjado por su carácter fronterizo a lo largo de los siglos. Monsaraz es un desconocido tesoro que vigila los movimientos entre la Extremadura española y el Alentejo portugués. Una fortaleza que observa, además, el lago artificial más grande de Europa: el pantano de Alqueva.

Monsaraz es una paradita de un día en el que uno puede vivir su fantasía fronteriza al máximo: comida alentejana, castillos medievales, calles encaladas y azulejos portugueses. Desde la distancia ya es un placer para los sentidos, por lo que si vas de roadtrip hacia nuestros ‘vizinhos’, te recomiendo al 100% una parada en Monsaraz. ¿Nos vamos juntos?

Cómo llegar a Monsaraz

Cómo llegar a Monsaraz

Monsaraz se encuentra justo en la frontera hispano-portuguesa, en el distrito (el equivalente luso de las provincias) de Évora. Si llegas desde España, debes dirigir tu camino hasta la localidad pacense de Villanueva del Fresno, desde la que se encuentra a 22 kilómetros. Una vez atravesada la ‘raya’, nombre por el que se conoce a la frontera en tierras extremeñas, nos encontramos con el pantano de Alqueva, donde ya veremos en lo alto, la majestuosidad de la villa de Monsaraz.

Para visitar correctamente la villa, lo más recomendable es dejar el coche en los aparcamientos habilitados a tal efecto antes de entrar en las murallas. No solo respetarás el patrimonio de la ciudad, sino que te ahorrarás quebraderos de cabeza a la hora de maniobrar por las callejuelas estrechas de la villa.

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Qué ver en Monsaraz

Callejeando por Monsaraz

Las murallas de Monsaraz

Monsaraz cuenta con dos núcleos o barrios diferenciados, uno dentro de las murallas y otro fuera. Las murallas son duras y recias y cuenta con cuatro enormes puertas que dan acceso al barrio de intramuros. la principal de ella es la puerta de la Villa, custodiada por dos torreones de forma semicircular, con un arco gótico dedicado a la virgen de la Inmaculada, y fundada por Juan IV en el siglo XVIII.

En el lado norte encontramos la puerta de Évora, cuyo nombre nos indica que dirige precisamente hacia esta localidad. Las otras dos puesrtas son la de Alcoba y la de Buraco.

La iglesia de Nossa Senhora de Lagoa

Iglesia en el Alentejo

Una vez en intramuros nos dejamos llevar por este paseo en el tiempo. En la Praça de Don Nuno Álvares se encuentra la majestuosa iglesia parroquial de Nuestra Señora de Lagoa. La historia es algo lúgubre ya que, esta se levantó sobre una anterior que fue destruida durante la Peste Negra que arrasó Monsaraz.

El actual templo sigue ese bello estilo renacentista tan característico del Alentejo, acompañado de la fantasía de azulejos que no puede faltar en Portugal.

La picota de Monsaraz

Picota monsaraz

Al igual que todo Portugal y parte de España (Extremadura y Huelva incluidos) Monsaraz sufrió grandes daños durante el devastador terremoto de Lisboa de 1755. Los supervivientes erigieron en el centro del pueblo esta picota como agradecimiento por haber superado esta ‘dura prueba’ de Dios y como símbolo de la independencia y tenacidad del pueblo de Monsaraz.

Iglesia de la Misericordia

Iglesia de la misericordia

Otro de los templos destacables de Monsaraz es su Iglesia de la Misericordia, uno de los más bellos ejemplos del barroco religioso alentejano.

En su interior se puede admirar una imagen del Señor Jesús de los Pasos, una escultura que data del siglo XVII y que fue un regalo del poderoso duque de Braganza, Don Teodosio II.

Callejeando por intramuros

No hay mayor placer en Monsaraz que pasear por todas sus callejuelas. Ya que se trata de un núcleo de población bastante pequeño, en una jornada nos da para recorrer todas y cada una de sus esquinas. La rua da Guarda, la rua de Santiago y la de José Fernandes, recorren intramuros de noreste a suroeste, conectadas por pequeñas y coquetas travesías. Seguro que en cualquier lugar podrás encontrar tu rincón más instagrameable.

El castillo (y la plaza de toros)

Castillo de Monsaraz

Justo tras la conquista cristiana por parte del reino de Portugal de la zona, el rey Alfonso III comienzan a construir una nueva alcazaba con cuatro espectaculares torres para defender los nuevos territorios ganados a los musulmanes. De aquella época data la grandiosidad de la fortaleza que domina toda la región. No obstante, la frontera se estabiliza una vez avanzada la Edad Moderna y para mediados del siglo XIX, la importancia defensiva del castillo ha pasado a ser prácticamente insignificante.

Por ese motivo, el pueblo de Monsaraz decide ‘transformar’ su antiguo castillo en una plaza de toros, aprovechando los materiales de la fortaleza preexistente. Es por eso que hoy en día el castillo de Monsaraz cuenta con esta fisonomía tan peculiar. Gracias a esta vicisitud el castillo se utiliza también para eventos como proyecciones o espectáculos en las noches de verano.

Un cafecito en la Casa da Muralha

Una paradita a las puertas de la muralla del castillo es clave para poder disfrutar de la tranquilidad del ambiente rural portugués. Sin más pretensión que una pequeña terracita con vistas a la puerta del castillo, la Casa da Muralha es ideal para hacer una parada en el camino, y disfrutar de una ‘bica’ (eso sí, aquí me dijeron que lo de ‘bica’ solo lo dicen en Lisboa).

La iglesia de San Bento

Iglesia de San Bento

Salimos ahora de intramuros. Vamos a deshacer el camino para volver a salir por la porta da Vila. Siguiendo la rua de São João vamos a llegar a la iglesia (aunque más bien es una ermita) de San Bento. La altura de este ‘arrabal’ de la ciudad hace que desde aquí tengamos unas vistas espectaculares, no solo del resto de Monsaraz, sino también de la llanura alentejana circundante.

La iglesia en sí una pequeña construcción de finales del siglo XVI que fue dañada por el terremoto de 1755 pero que nunca se volvió a reconstruir del todo, quedando hoy en día como un silencioso testimonio de aquella tragedia.

El pantano de Alqueva

Pantano de alqueva

Doscientos cuarenta kilómetros cuadrados de agua es la superficie que cubre el mega pantano de Alqueva. Esto hace que dicho lago artificial sea el más extenso de toda Europa occidental, cubriendo territorio en Portugal, España (y Olivenza, territorio en disputa entre los dos países vecinos). Desde todos los puntos de Monsaraz se puede apreciar este verdadero mar interior, en el que además, es posible disfrutar de un paseo en barca. Yo no lo pude llevar a cabo, pero me quedé con todas las ganas, así que tendré que volver pronto.

Mapa de localización

Continúa tu ruta por el Alentejo portugués

No puedes perderte, cerca de Monsaraz, la capital de su distrito Évora, o la otra maravilla fronteriza alentejana: Elvas, ambas, patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

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Comentarios

  1. Nieves Pascual Blanco

    Me ha encantado, conozco mucho Portugal, pero Monsaraz no tengo el gusto de conocerlo. Habrá que ir con tus recomendaciones!! Gracias por transmitirnos estos viajes tan maravillosos. Un abrazo.

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