Si mi madre quiere ir a Florencia, la llevo. Claro que la llevo. Florencia puede ser que sea mi ciudad favorita de Italia. Quizá compartiendo Olimpo con Nápoles y Génova. No sabría decir. Lo que sí puedo afirmar es que Florencia es una capital que enamora y te deja con ganas de más. Es una ciudad a la que nunca te puedes cansar de volver. Pasear simplemente por sus calles ya es bañarse en la más rica historia del Arte Universal. Si te has decidido a visitarla y has aterrizado en este post, enhorabuena, no te va a decepcionar. A continuación qué ver en Florencia si cuentas con dos días y medio para visitarla. Ciao Firenze!

Día 1. Tarde-noche. Arno y Oltrarno

Paseando por oltrarno que ver en florencia

Florencia es una ciudad que nada más llegar invita a pasear. Si tienes la suerte de llegar al atardecer, lo más bonito y una experiencia que no olvidarás será pasear por el Arno. El barrio al otro lado del río se conoce como Oltrarno (al otro lado del Arno, fácil de recordar). Desde el Ponte Vecchio en dirección al este es una maravilla de paseo, y al contrario igual. Si acabas en Oltrarno, puedes cenar por la zona ya que es menos turística y tiene algunos restaurantes encantadores.

Día 2. Mañana. Catedral de Santa María dei Fiore e iglesia de San Lorenzo

Il Duomo

il duomo de florencia que ver en florencia

Las catedrales italianas (al menos en el norte) tienen cada una de sus partes separadas. La de Florencia, desde mi punto de vista la más espectacular de ellas, no es una excepción. Una buena recomendación es que la visites con una visita guiada para que no pierdas detalle. En este link puedes contratarla.

La edificación central del complejo catredalicio es su duomo. Impresionante por dentro y por fuera, llama la atención desde toda la ciudad con sus tres diferentes tipos de mármol.

Subir a su cúpula es una de las mejores experiencias, no sólo de Florencia sino de toda Italia. Son 400 escalones que ascienden 206 metros entre elementos constructivos medievales y frescos que dejan mudo al que los mira (no literalmente).

Desde lo más alto puedes ver una panorámica de toda la ciudad: el vecino campanile, la plaza de la República, la iglesia Orsanmichele marrón (que era un antiguo mercado de harina), el Palazzo Vecchio, el Palazzo Pitti, el puente Vecchio, la iglesia de la Santa Croce, los diferentes miradores y el Ospedale degli Innocenti: el hospital más viejo de Europa.

Il Campanile

El campanario de la Catedral lleva el nombre de su arquitecto: il campanile di Giotto. Quizá te hayas quedado sin ganas de subir más escaleras, pero es algo que no puedes dejar de hacer. Además, la entrada es conjunta de todo el recinto catedralicio y son menos escalones y menor altura.

Continúa la escala cromática del duomo en tres mármoles distintos y se comenzó a construir durante la época dorada de Florencia, en el siglo XIII. Las vistas desde arriba son también espectaculares.

El baptisterio

La tercera construcción de toda la catedral es el baptisterio. Es también impresionante desde la mismísima entrada, ya que se accede al mismo a través de unas gigantes puertas de oro del siglo XIV. El mismísimo Miguel Ángel dijo que éstas serían similares a las del Paraíso.

El baptisterio cuenta con ocho lados, es un edificio de forma octogonal cuyo interior está decorado con un gran mosaico que representa el juicio final.

Museo Dell’Opera

Con el ticket de la catedral viene incluida también la entrada al Museo Dell’Opera, localizado también en la plaza de la Catedral y que poca gente visita. Es una pena porque alberga piezas muy valiosas, entre la que destaca la Pietà florentina de Miguel Ángel, las puertas originales del baptisterio y la Magdalena penitente de Donatello.

Aunque no seas de museos, merece la pena dedicarle el ratito ya que se visita rápidamente.

Iglesia de San Lorenzo

Antes del almuerzo se puede visitar la iglesia o basílica de San Lorenzo, ordenada construir por la poderosa familia de los Medici como ejemplo de su pujanza e influencia sobre la ciudad. Su estilo austero le viene debido a la intención de sus mecenas de que emulara a las primitivas basílicas de los primeros cristianos durante la época del Imperio romano. Su primer y más importante arquitecto fue el archiconocido Filippo Brunelleschi.

Cuenta con dos sacristías: la nueva y la vieja. La nueva es atribuida a Miguel Ángel y no puedes dejar de admirar la verdadera joya de su interior: la capilla de los Medici.

Tiene un precio de 8,50 euros. Puedes comprar tu entrada aquí.

Mercado de San Lorenzo

Para un almuerzo rápido (o lento, según tus preferencias) puedes acercarte al mercado de San Lorenzo o mercado central de Florencia. Un vaivén de visitantes y locales entre una multitud de puestecitos que ofrecen pizza, pasta y la estrella de la gastonomía florentina: bocadillo de lampredotto, o callos. ¿Por qué no probar esta delicia no apta para todos los paladares aquí en el mercado de San Lorenzo?

El edificio en sí fue levantado tras las reformas urbanas acometidas en Florencia para convertirla en breve capital de Italia antes de la conquista de Roma por las tropas de Garibaldi.

Día 1. Tarde. Santa María Novella, Pitti y Piazzale Michelangelo

Nos dirigimos ahora hacia al noroeste, hacia la zona conocida como Santa María Novella donde se encuentra una de las basílicas más importantes de la ciudad y la farmacia más antigua de la misma.

Basílica Santa María Novella

Muy cerca de la estación principal de trenes se encuentra esta magnífica basílica con su increíble fachada renacentista, que tanto recuerda a las trazas del duomo y su entorno.

Se comenzó a construir en 1279 y se terminó de construir en 1420. Un templo en el que todo el mundo quería tener su presencia, con hasta nueve capillas en su interior, entre las que se encuentra la ‘capilla de los españoles’, mandada construir por Leonor de Toledo para la comunidad hispana de la ciudad en el siglo XVI.

Farmacia de Santa María Novella

No lejos de la basílica se encuentra en la Via della Scala 16 la que se considera una de las boticas más antiguas de Europa. La Officina Profumo-Farmaceutica di Santa Maria Novella. La riquísima decoración y los preciosos frascos que hasta hoy en día venden ungüentos, perfumes y aguas medicinales hacen que merezca la pena acercarse a conocerla. Además de ser gratis, es un atractivo que uno no se espera.

Piazza della Republicca

Durante un breve periodo de tiempo durante el proceso de unificación de Italia, Florencia fue la capital de esta nación. Durante esos años el gobierno decidió que la nueva capital debía tener una regia plaza que hiciera honor al naciente reino. Por ese motivo en lo que era el centro histórico de Florencia se ordenó abrir una gran plaza derribando innumerable patrimonio. Hoy en día se conoce como la Piazza della Republicca y, aunque es de lamentar la pérdida de zonas históricas como el ghetto medieval, el área quedó regia y pintoresca, digno de los estándares de la época.

Ponte Vecchio

Poco se puede puede hablar que no se sepa de uno de los puentes más famosos y reconocibles del mundo: el Ponte Vecchio. Esta pasarela para cruzar el río fue parte del ‘pasadizo’ mandado construir por Cosme I para conectar su palacio viejo (Palazzo Vecchio) con el nuevo (Palazzo Pitti) y no tener que mezclarse con el populacho.

Hoy en día los joyeros ocupan los puestos cubiertos que en su tiempo estaban ocupados por carniceros y otros mercaderes afines a los Medici.

Palazzo Pitti y jardines de Boboli

Aunque fue comenzado a construir por los rivales de los Medici, éstos decidieron comprar el enorme palacio porque, básicamente, ya estaban hartos del Palazzo Vecchio y necesitaban algo más grande y majestuoso para su propia dinastía que poco después de coronaría como Grandes Duques de la Toscana. Aunque mucho más grande y regio que el Vecchio, el Pitti es en mi opinión algo más tosco (que no toscano -ruido de platillos-) y con menos encanto. Para entrar el precio es de 22,50 euros.

Vecino al Pitti se encuentran los jardines de Boboli, para los cuales hay que pagar otra entrada. Se puede también adquirir una entrada conjunta.

Subida a Piazzale Michelangelo

Para el atardecer vamos a emprender una subida (algo dura, pero gratificante) hacia el piazzale Michelangelo, en lo alto del Oltrarno.

La subida comienza en la Porta de San Miniato, una robusta puerta de la antigua muralla que le debe su nombre a la basílica que se encuentra en lo más alto del monte que estamos a punto de ascender.

El ascenso está ‘historiado’ entorno a las estaciones del Vía Crucis que nos va marcando las estaciones según subimos la montaña.

Merece la pena parase a tomar un descanso en el giardino delle Rose, que con sus exuberantes rosales nos ofrece un aperitivo de lo que vamos a descubrir más arriba.

Piazzale Michelangelo

Este mirador es el punto de encuentro de turistas y locales por excelencia donde observar el atardecer. La ‘placita de Miguel Ángel’ cuenta con unas vistas impresionantes del valle del Arno sobre el que se asienta Florencia. Para amenizarnos la puesta de sol tenemos también una de las copias del David de Miguel Ángel que se encuentran por la ciudad. De hecho es la primera de ellas, hecha en cobre que (según cuentan) no gustó mucho a la población.

Iglesia de San Salvador al Monte

En la misma colina del piazzale, pero más arriba se encuentran dos pequeñas iglesias que merece la pena visitar. La primera es la iglesia de San Salvador al Monte, de estilo austero y entrada gratuita. Es la antesala del verdadero tesoro de la montaña, la basílica de San Miniato.

Basílica de San Miniato

Esta basílica lleva el nombre de uno de los patrones de Florencia, que según cuenta la leyenda subió hasta aquí con su cabeza debajo del brazo. (OK, vale). Se trata de uno de los templos más antiguos de la ciudad y cuenta con una serie de antiguos frescos que dan paso a una maravillosa cripta de época románica en la que, si tienes suerte te puedes encontrar con los cánticos de los monjes que aquí habitan.

Bajada de nuevo a Oltrarno y la Porta de San Niccolò

Por la bajada desde la piazzale encontramos otros encantos si la realizamos por el barrio de San Niccolò. Lo primero con lo que nos topamos es con el barroco sistema de fuentes llamado Fontane delle Rampe del Poggi. Tiene varios niveles que descargan agua uno sobre otro hasta la parte más baja del barrio.

La bajada termina con la puerta y torre de San Niccolò. Este punto era uno de los principales accesos a la Florencia medieval, por donde discurría su muralla. A su gran altura se le unía su estratégica situación al borde del monte de San Miniato, lo que hacían de ella una de las torres más inexpugnables.

Cervezas a la orilla del río

Nada como acabar una intensa jornada de pateo florentino con unas cervecitas a la orilla del río. El River Urban Beach tiene un emplazamiento privilegiado con unas vistas al lado del río que son perfectas para relajarse. También tienen conciertos y sesiones de DJs para terminar el día de manera redonda.

Día 2. Mañana. Iglesias y palacios del centro

Comenzamos nuestra segunda jornada con un rico desayuno al más puro estilo toscano con un espresso fuerte y un cornetto para darle una buena segunda pateada a Florencia. Vamos a centrarnos en el día de hoy en las iglesias, basílicas y palacios principales del centro.

Basílica de la Santa Croce

Pocos lugares en el mundo reúnen a tantos ‘famosos’ como la Basílica de la Santa Croce. Aunque estos famosos sean del Renacimiento, claro está. En este refinado templo de estilo renacentista y comenzado a construir a finales del siglo XIII se encuentran las tumbas de figuras como Donatello, Maquiavelo, Dante, Miguel Ángel y el mismísimo Galileo Galilei. No es de extrañar que fuera en este templo donde a Stendhal le diera su stendhal. Real.

Iglesia de Orsanmichele

Más oscura que sus otras correligionarias, la iglesia de Orsanmichele surge de unos orígenes algo distinto. El templo fue edificado, no como lugar sagrado sino como mercado de grano. De este origen viene dado el que cuente como características arquitectónicas únicas, como su planta cuadrada o su fachada en forma de lonja.

Piazza della Signoria

piazza della signoria que ver en florencia

A medio camino entre el río y la Piazza del Duomo se encuentra el kilómetro cero de Florencia: la Piazza della Signoria. Probablemente ya has pasado por aquí a estas altura de la visita, pero es ahora cuando nos vamos a centrar en descubrir sus maravillas.

Entre las hordas de turistas hay que buscar los huecos para admirar todo el arte aquí expuesto. Tenemos otra de las copias originales del David de Miguel Ángel, la fuente de Neptuno o las estatuas de Adán y Eva.

Pero su imagen característica le viene dado por el impresionante Palazzo Vecchio y la logia de la Señoría con sus conocidos arcos cobijando multitud de piezas de arte.

Palazzo Vecchio

Palazzo Vecchio Florencia

Comenzado a construir en 1299, el palacio viejo de los señores de Florencia cuenta con una preciosa figura presidida por su gótica torre de nombre ‘torre de Angolfo’. Se trata de otro de los iconos más reconocibles de Florencia gracias a su forma de castillo medieval, algo así como el típico castillo que uno dibuja de pequeño en el colegio.

Dentro alberga varias salas de arte y el impresionante Salón del Cinquecento, al más puro estilo renacimiento y cuyo uso sigue siendo el mismo que hace 500 años. Si no quieres acceder a él, tienes la opción de pasar también al patio que se puede visitar de forma gratuita.

Comida en puesto céntrico

Una experiancia única en Florencia es probar su comida de calle o ‘street food’. En ‘Il Cocciolo’ disfrutamos de una fritura mixta con mozzarella, arancine, boquerones y calabacín por 8 euros en pleno centro de Florencia. Perfecto para tomar fuerza y completar la tarde cultural.

Día 2. Tarde. Galleria dell’Accademia

El David de Miguel Ángel Qué ver en Florencia

La Galería de la Academia debe estar en tu lista de museos que visitar aunque no te gusten los museos. Ésta alberga la mejor pieza jamás esculpida: el único e inimitable David de Miguel Ángel, un chulazo de 5,17 metros de altura que no necesita presentación.

Tienes que ir con la entrada preparada con antelación si no quieres morir en la cola. En caso de no haber tickets en su web oficial, puedes comprarla aquí.

Sinagoga y barrio judío

La gran sinagoga Qué ver en Florencia

La última zona que te voy a recomendar de visitar es el barrio judío o ghetto (la palabra que se hizo infame gracias a los nazis es de origen italiano y significa simplemente judería). A esta zona no llegan demasiados turistas y es un buen lugar para dar un tranquilo paseo.

La joya del barrio es su impresionante Gran Sinagoga. Fue construida en 1874 y llama la atención por sus grandes dimensiones y su magnífica cúpula verde que aporta también su sello de identidad al skyline florentino.

Terminar con un aperol spritz

Tomar un aperol en Florencia que ver en Florencia

Nada me gusta más en Italia que terminar una jornada de turismo con un aperol spritz charlando y comentando lo visitado y descubierto en el día. Italia es uno de mis países favoritos y mi cuerpo lo nota. Un lugar muy entrañable para tomar el spritz del atardecer es la Piazza San Pier Maggiore, aunque Florencia es tan preciosa que cualquier terraza es buena terraza. Sólo mira que no te claven.

Qué ver en Florencia: mapa de localización

¿Me he dejado algo?

La respuesta es sí. La Galleria Uffizi, por ejemplo. Ésta no está incluida porque la consideré secundaria al darle preferencia a la Galería de la Academia y, en dos días, meter más museos, me pareció excesivo.

Otro apunte sobre esta ruta es que está narrada según la realicé en junio de 2019. Como se puede ver en el mapa, Florencia es tan densa en atractivos turísticos, que éste es sólo un ejemplo. Se pueden visitar perfectamente en otro orden y siguiendo otra narrativa.

Código ético en Qué ver en Florencia en 2 días y medio

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Comentarios

  1. Verónica Santamaría

    Qué bonito Florencia y qué ganas tengo de ir! La verdad es que Italia es un país precioso y con tanto que ver.. Si algún día vamos nos apuntamos todas tus recomendaciones!!

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