¿El mapache? ¿Subiendo montañas? Realmente la pandemia ha sido un vector de cambio para todos, y yo no he sido inmune a ello. La suerte de vivir en Granada es que, si quieres salir de la rutina, si quieres salir de lo de siempre, tienes una miríada de planes a tu disposición. Uno de estos planes puede ser, claro está, el montañismo.

Y la provincia de Granada, al contar con Sierra Nevada y otras secciones del gigantesco Sistema Bético que se expande desde el estrecho de Gibraltar hasta el cabo de San Antonio en Alicante, alberga cumbres de todos los tipos: en el punto medio justo se encuentra el Trevenque.

Se llama rey de la Media Montaña, pero para un iniciado como yo, era el monarca indiscutible de toda la sierra. Una opción no muy complicada (pero ojo, tampoco muy fácil) para iniciarse en el montañismo por el sur de España. En este post te resumo y comento mi experiencia por si te animas.

¿Qué equipamiento llevar para la subida al Trevenque?

Lo primordial para llevar a esta ascensión es un calzado adecuado. Unas botas de montaña que agarren bien ya que hay tramos que cuentan con una pendiente muy inclinada. Además, hazte con un palo de escalada, lo agradecerás. Yo no llevé y tuve que hacerme con uno de la naturaleza ya que si no hubiera sido imposible ascender el último tramo.

Una gorra y comida y bebida suficiente son también recomendables ya que la ruta es bastante larga para un día. Calcula unas 5 o 6 horas en completarla.

Cómo llegar al Trevenque

Comienzo de la subida al Trevenque

Para llegar a lo que podemos considerar como la ‘base’ del Trevenque tenemos que partir desde Granada hacia la vecina localidad de La Zubia a unos 4 kilómetros al sur de la capital. Desde allí debemos seguir las indicaciones hasta Cumbres Verdes, una preciosa barriada entre bosques que nos indica que estamos ya cercanos al Parque Nacional y que nos recuerda totalmente a Suiza. Continuamos dos kilómetros por el camino y llegamos al merendero de La fuente del hervidero. Mi recomendación es que dejes aquí el coche y comiences la ruta aquí, aunque existe la opción de avanzar un poquito más y dejarlo en el vecino Cortijo Sevilla. Aquí es donde comienza nuestra aventura.

Entrada al Parque Nacional de Sierra Nevada

A pocos metros del comienzo de la caminata nos recibe el cartel de entrada al parque nacional de Sierra Nevada. Recuerda que a partir de aquí rigen las normas que regulan este tipo de espacios. Nada de llevarse florecillas. La mayoría de la flora que se encuentra aquí es endémica: no se encuentra en otro lado del mundo, por lo que se encuentra altamente protegida.

Los primeros kilómetros son de un bosque mediterráneo profundo que ofrece buena sombra y unas vistas sobre la vega de Granada que son de lo más impactante. Nunca había visto mi ciudad de esa manera.

Sierra Nevada en la Subida al Trevenque

Los arenales del Trevenque

Es aquí donde comienza nuestra subida al Trevenque. Una de las formaciones más llamativas de toda Sierra Nevada son sus arenales. Antes de entrar en ellos el camino se bifurca, a la izquierda subiríamos directamente al pico por la ‘cuerda del Trevenque’, que es una ascensión menos agreste y por la derecha daremos la vuelta al monte para tomarlo desde el otro lado. Mi recomendación es que sigas este camino por los arenales, ya que la bajada por el lado más empinado puede ser increíblemente complicada.

Arenales del Trevenque

Adentrarse en los arenales del Trevenque es como caminar por otro planeta. Las arenas blancas son de origen dolomítico y el zigzagueo de esta parte de la montaña corresponde al lecho seco del barranco del Búho. Según ascendemos por la ladera, este paisaje lunar irá dando paso de nuevo a un denso bosque de pinos. Es aquí dónde perdemos la vista al pico del Trevenque.

El canal de la Espartera y la zona del cortijo Rosales

Por el cortijo

Atravesando el verdor del bosque mediterráneo llagamos a la zona del canal de la Espartera. Del frondoso bosque vamos a pasar a un serpenteante camino que atravesará praderas que volverán a hacernos pensar que estamos en mitad de los Alpes. Aquí, en lo que se conoce como cortijo Rosales, tomamos un merecido descanso para comer y beber un poco.

Continuando durante unos kilómetros llegaremos hasta el desvío donde comienza ‘the real deal’, la verdadera cuesta de la subida al Trevenque nos va a llevar a ser los reyes (o reinas de la Media Montaña)

La subida al Trevenque por su lado sureste

En un requiebro en el camino encontramos el sendero que nos subirá hasta lo más alto de los 2.079 metros de la cumbre trevenquina. Aquí es donde vamos a necesitar más que nunca el palo para ayudarnos en la escalada. Si no vienes con calzado tampoco te atrevas mucho a subir. En ese caso puedes optar por seguir circunvalando el monte, ya que si sigues por el camino que traíamos podrás volver al punto de salida también.

La subida comienza por un camino de arenales que poco a poco se va haciendo más escarpado. Para ser sinceros, en un punto ya a pocos metros de la cumbre, pensaba que no se podría ascender, o que a al menos, yo no sería capaz. Pero la dificultad es menor de la que parece, haciendo uso a veces de las manos se puede llegar uno a sentir lo más grande del mundo en lo más alto de la cima.

Coronando los 2.079 metros

En la cumbre, mirando de tú a tú a Sierra Nevada

Desde lo más alto del Trevenque se puede tratar de ‘tú a tú’ a lo más alto de Sierra Nevada. Las vistas sobre esta cordillera, que es la más alta de toda la península Ibérica, son únicas desde aquí. Es algo por lo que merece la pena el esfuerzo. En todo este camino hemos podido observar desde toda la vega hasta todos los monarcas nazaríes que nos observan desde las cumbres nevadas. Por esta razón, la mejor época para llevar a cabo esta ruta es la primavera porque podremos disfrutar de las vistas de la blanca nieve sobre las majestuosas montañas.

Bajada por la cuerda del Trevenque

Inicio de la bajada por la cuerda del Trevenque

Comenzamos la bajada por la conocida como cuerda del Trevenque. Se trata de una lengua de arena similar a la que nos encontrábamos en la primera parte de este recorrido pero con una inclinación que hace que tengamos que llevar un extra de cuidado. Los paisajes son también aquí espectaculares, sobre todo al principio del recorrido.

Bajada de por la cuerda

Una merecida cerveza de recompensa

Tras seis horas de camino llevamos de vuelta al punto de partida: el merendero de La fuente del hervidero. Otra razón por la que te recomiendo dejar el coche aquí es porque, al finalizar el recorrido podrás disfrutar de una cerveza fresquita (o lo que quieras) con vistas a la vega de Granada. El sitio en sí no es nada particular, pero la localización es inmejorable. Y te digo, una cerveza fresquita tras el lago esfuerzo es la mejor recompensa que uno puede tener. Sobre todo si no está acostumbrado a este tipo de esfuerzos.

¿Te ha gustado la ruta?

¡Dime qué te ha parecido en los comentarios! Y si te encanta como a mí la provincia de Granada, aquí tienes todo el catálogo de posts sobre este continente turístico.


Comentarios

  1. Nieves Pascual Blanco

    Me parece maravilloso, pero debe ser duro. Siempre hay cosas nuevas por descubrir. Gran relato. Un abrazo Dani.

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